3 consideraciones a nivel cerebral sobre como la violencia nos afecta a todos.

¿Cómo es que la violencia afecta el bienestar de todos aun y sin ser víctimas directas de la misma?

cerebro

Evidentemente la ola de violencia que azota a nuestro país y a otras sociedades tiene repercusiones políticas, económicas y sociales, pero dentro de estas últimas, ¿cómo es que la violencia afecta el bienestar de todos aun y sin ser víctimas directas de la misma?

Bueno, la respuesta esta en nuestro centro rector y a continuación les comparto tres consideraciones sobre como este fenómeno nos impacta en lo más profundo de nuestro cerebro social.

  1. El cerebro no distingue entre el dolor ajeno y el propio.

Es decir y por poner un ejemplo, que cuando vemos a través de la pantalla una golpiza a un joven migrante o la entrevista a un padre o madre que acaban de perder a su hijo o hija a manos del crimen organizado, las mismas regiones que se activan en su cerebro al sentir o compartir su dolor son las mismas que se encienden en el nuestro.

Lo anterior se lo debemos a las neuronas espejo y a pesar de que su sufrimiento no necesariamente lo sintamos de la misma manera (aunque las personas con un alto grado de empatía se puedan acercar bastante), sí hay actividad y desgaste neuronal, así como una predisposición a sentir angustia, tristeza, malestar y frustración ante diferentes y otros estímulos que lleguen a lo largo del día.

  1. El cerebro no reconoce entre lo que vivimos y lo que solamente imaginamos.

Es decir y por poner un ejemplo, que cuando una nota de esas que parecen superan la ficción (ahí esta el caso del niño que asesinaron por “jugar al secuestro” o la joven rusa que descuartizó a su madre y hermana) se nos queda en la mente y divagamos hacia ésta una y otra vez a lo largo del día o antes de poder conciliar el sueño, el simple hecho de imaginar, recrear o desarrollar lo sucedido hace que nuestro cerebro lo registre como algo que está pasando en ese instante.

Quizá la forma más sencilla de entender esta característica de nuestro cerebro son las pesadillas; si bien solo son producto de nuestra imaginación, las emociones que sentimos a raíz de este tipo de proyecciones mentales son reales y palpables, o ¿no? En este sentido, cada vez que desarrollamos en nuestra mente o en una conversación los crueles y trágicos hechos que afligen a nuestra sociedad, nuestro cerebro es el primero que se perturba y pierde en bienestar.

Adicionalmente en este punto vale la pena mencionar series, programas, videojuegos y películas que resaltan, promocionan y pregonan el lado más cruel y despiadado de nuestra especie. Y es que si bien estos los interpretamos conscientemente como ficción, a nivel neuronal e inconscientemente, en mayor y menor medida, las regiones que se activan son las relacionadas al miedo y el sufrimiento.

  1. El cerebro no diferencia entre el dolor físico y el emocional.

Es decir y por poner un ejemplo, que cuando un niño, niña o joven es víctima de bullying, no es necesaria la violencia física para dejar marcado a este. El cerebro humano registra de la misma manera un trancazo que una humillación por lo que la violencia verbal, mental o emocional jamás debe ser menospreciada.

Lo mismo va para cualquier otro tipo de relación social (personal o laboral) y espero que a estas alturas del texto esté demás decir que cuando a través de las noticias nuestra empatía nos hace conmovernos o hasta desgarrarnos ante una historia, para nuestro cerebro es como, literalmente, si estuviera recibiendo un golpe.

Finalmente, a manera de conclusión y para acabar con las malas noticias, lo bueno es que estas características de nuestro órgano rector trabajan también a la inversa. Es decir que si bien la ola de violencia aflige directa o indirectamente nuestro cerebro, aprovechándonos de estos conocimientos hay diferentes acciones que podemos hacer para abonar a nuestro bienestar. Es por eso que por último les dejo este interesante video en donde con base en la neurociencias se nos dice qué podemos hacer para procurar la felicidad.

Ojalá sea de su interés.

Colaboración para La Otra Opinión de Ricardo Alemán, 30 de junio 2015

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Facebook: En Busca De Antares

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