DEMOCRACIA VS PSICOLOGÍA: ¿POR QUÉ LAS PERSONAS SIGUEN ELIGIENDO IDIOTAS?

Imaginará usted mi sorpresa al encontrarme con el artículo que inspiró esta colaboración y que fue publicado por “The Guardian”. Recorría mi timeline y recuerdo que al ver el tuit en inglés pensé, “no pueden estar hablando de México”, para entonces inmediatamente deducir, “vaya, no somos los únicos” (que no es ningún consuelo por eso de los tontos).

Pasé así a abrir el enlace y no, este texto de Dean Burnett, un neurocientífico y colaborador del medio británico, se refiere a las elecciones que también tendrán lugar en la Gran Bretaña este año. Sin embargo, los mecanismos psicológicos a los que se refiere el autor para explicar el fenómeno que da título a su pieza son perfectamente aterrizables al caso mexicano (y seguramente a cualquier otro).

¿Por qué?

Bueno, porque una elección se basa en la confianza y para lograr ésta, al menos en una primera instancia, los idiotas (o lo que se hacen) parecen llevar la mano. Pero antes de continuar, me parece importante hacer la misma precisión que Burnett hace en su artículo, y es que a pesar de su mala reputación, no todos los políticos son idiotas. “Si lo fueran, toda la infraestructura se derrumbaría antes de poder decir: “puedo tomar esta afirmación como cierta”.

Ahora, vaya que éstos abundan en nuestro país y para comprobar lo anterior basta con abrir el periódico, un sitio de noticias, prender la radio o la televisión, y estar atentos por unos cuantos minutos a los esfuerzos de comunicación política electoral que los diferentes candidatos están haciendo en los estados en donde habrá elecciones en junio próximo.

Así es, hacer o decir tonterías no es una barrera en el camino al éxito político; ahí está Layin, que, luego de decir “si robe pero bien poquito”, volvió a ganar en un proceso electoral. Y si bien hay diferentes factores ideológicos, culturales, sociales, históricos u económicos que debemos considerar para explicarnos un caso como éste u otros, también hay procesos psicológicos que contribuyen a que los no muy brillantes sean constantemente electos para un puesto de representación popular.

¿Cómo cuáles?

Siguiendo la argumentación de Dean Burnett, el primero a considerar es que la confianza inspira confianza. Esto por supuesto no debiera sorprendernos, pero, por increíble que parezca, el efecto Dunning-Kruger señala que, por lo general, las personas menos inteligentes son más seguras de sí mismas, mientras que las más inteligentes, por el contrario, suelen batallar con esta cuestión. Esto se debe a que la autoevaluación es una habilidad metacognitiva muy útil, pero que requiere de inteligencia; si uno no tiene esta capacidad, entonces, técnicamente, no puede considerarse incompetente o ignorante para algunas cuestiones.

En el mismo orden de ideas, la política es complicada. Es decir, que para gobernar eficientemente se deben tener ciertas aptitudes y conocimientos en diferentes y muy variables materias. Por lo que para una persona sensata puede ser difícil creerse y vender con convicción a lo largo de unos cuantos meses que él o ella tiene “todo el paquete” para el buen gobierno. Por lo que, y una vez más en términos generales, los menos competentes pueden llegar a ser más persuasivos en una campaña política.

Eso sí, lo anterior es una arma de doble filo, pues diferentes estudios han encontrado que, cuando a una persona segura de sí misma se le cacha en un mentira (¡Hay le hablan a Korenfeld!) o deja en evidencia su incompetencia, entonces se le considera menos confiable que una persona insegura. Quizá en este punto encuentre sentido la mala imagen que tenemos de los políticos y los tristes niveles de aprobación que tiene nuestro presidente Enrique Peña Nieto.

Por otro lado, un aspecto psicológico que también se menciona en el artículo publicado en “The Guardian”, es que a menudo las personas se dejan intimidar por debates sobre temas complejos que tienen que ver políticas públicas, economía, finanzas o estabilidad macroeconómica solo por mencionar algunos. Entender estos temas sin duda requiere de tiempo y esfuerzo por parte los individuos y que la mayoría de las veces no están dispuestos a invertirle (De hecho, este grupo de electores tiene su nombre en sociología política: marais). Sin embargo y paradójicamente, la democracia requiere de la participación de los ciudadanos y, entonces, cuando éstos perciben a una persona segura de sí misma y que les plantea una solución sencilla o que promete resolver el complicado problema en su gestión, esto les parece más atractivo que informarse a conciencia sobre la enredada temática (cualquier parecido con el “En 15 minutos resuelvo el problema de Chiapas” del entrañable ex presidente Fox, no es mera coincidencia).

Curiosamente o no tanto, esto es algo de lo que ya escribí en este mismo espacio (La “trivialización” de las campañas políticas) y que también se demuestra por la ley de Parkinson de la trivialidad: en donde la gente va a dedicar mucho más tiempo a algo trivial y que entienden, que a algo complicado y que no lo hacen.

Finalmente, a las personas les gusta relacionarse y poder identificarse con quienes van a ser sus representantes. En sentido, el “elitismo intelectual” no es una buena característica en un candidato. O en otras y más simples palabras, que una persona diciendo cosas complicadas, con palabras elevadas y que contienen hechos incómodos (pero precisos), difícilmente va a convencer a alguien que no sea un elector muy crítico (que escasean, no sólo en México sino en muchas otras democracias).

Y bueno, por supuesto que hay muchos más factores que podríamos considerar para dar explicación a este fenómeno, pero si usted como yo estaba buscando incesantemente algunas respuestas a esta situación que en estos tiempos electorales a veces no deja de darnos vueltas en la cabeza, sin duda aquí hay algunas explicaciones cortesía del estudio de la psique humana.

Colaboración para La Otra Opinión de Ricardo Alemán, 14 de abril 2015

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Facebook: En Busca De Antares

Fuente Consultada:

Democracy v Psychology: why people keep electing idiots | Dean Burnett, disponible en http://gu.com/p/476mx/stw

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