Mover a México…con desconfianza, imposible.

popularidad_EPNSupongamos que es de noche y le haces la parada a un taxi. Al verlo a lo lejos, todo parecía bien; sin embargo, apenas se acerca y notas que éste hace un ruido extraño, que está en malas condiciones, que no tiene la identificación del conductor a la vista y que el taxista tiene un aspecto desalineado.

¿Subirías?

Muy probablemente la respuesta sea que no y no importa qué tan en contra estés de discriminar a la gente por su aspecto exterior, apenas y tus sentidos se percaten de las condiciones del vehículo y su chofer, tu cerebro hará rápidos cálculos sociales en milésimas de segundo para advertirte que esa situación es digna de desconfianza.

Escena siguiente, dejas al taxi ir y esperas tener mejor suerte con el próximo.

Lo anterior se lo debemos a un sistema que evolucionó a través de miles de años y que permitía a nuestros ancestros, en términos generales y sin pensar mucho al respecto, acercarse o alejarse de aquellos elementos que favorecían o ponían en riesgo su existencia. Y si bien el entorno en donde se desenvolvían los primeros humanos ha cambiado radicalmente—aunque en algunos lugares de la República la ingobernabilidad, la violencia y la lucha por sobrevivir nos remiten a la edad de las cavernas—nosotros heredamos este mecanismo que sigue influyendo determinadamente el sentido de nuestras relaciones sociales.

Los seres humanos tenemos que tener cierto nivel de confianza para poder vivir normalmente. Pero, más allá, la confianza es el fundamento de cualquier relación. Ya sea entre dos individuos o entre una persona y una institución; cuando esta condición no existe, todo se detiene, todo se complica.

Y es que no solo se trata de la amígdala, una pequeña parte de nuestro cerebro que juega un papel central en el miedo y el procesamiento de los recuerdos emocionales, sino la circunvolución del hipocampo, un área que estudios recientes relacionan con la incertidumbre, la sospecha y que actúa como un detector de mentiras innato.

Es por eso que a dos años cumplidos de la Administración del presidente Peña Nieto, la latente desconfianza de los ciudadanos en su gobierno debe ser su principal dolor de cabeza. Para nadie es un secreto que, después de llegar a la silla presidencial, los niveles de desaprobación del mandatario han ido creciendo paulatinamente e intensificándose considerablemente en los últimos meses.

Paradójicamente para este caso, el…para leer más da clic aquí.

Colaboración para La Otra Opinión de Ricardo Alemán, 2 de diciembre de 2014.

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Facebook: En Busca De Antares

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