Que nuestra ira por #Ayotzinapa sea constructiva.

ayotzinapa-gdl2Por supuesto que la ira, molestia, rabia y frustración desencadenada por la crisis de violencia, corrupción e ingobernabilidad en nuestro país es normal y justificable, pero este pasado fin de semana fuimos testigos de dos protestas completamente diferentes: una valiente, inteligente y en paz (43×43), y otra cobarde, torpe y violenta (que terminó con fuego en la puerta de Palacio Nacional).

Y es cierto que la ira llena de hormonas nuestro sistema, principalmente de adrenalina, el ritmo cardiaco se eleva y la sangre fluye rápidamente a las manos, lo que facilita una acción como golpear a alguien o tomar un arma“. Y que “…cuando grandes cantidades de adrenalina se hacen presentes nos dejamos llevar por los instintos y no por la razón”.

Pero no es que esta emoción sea negativa intrínsecamente; enojarse no está mal, e incluso la ira puede ser productiva y hasta empática.

Simplemente pensemos cómo la desaparición de los 43 jóvenes nos ha hecho ponernos en los zapatos de sus familias, salir a manifestarnos, alzar la voz y exigir justicia.

Sin embargo y lamentablemente, estas expresiones de enojo han empezado a derivar en acciones destructivas: vandalismo, enfrentamientos, quema de oficinas de gobierno, etc. Violencia que sólo puede derivar en más violencia. Violencia que no terminará por resolver nada, sino por complicarlo. Y violencia que, por fuerte que se escuche, solo nos acerca a parecernos a todos esos criminales que tienen secuestrado a nuestro país. Ya lo decía Ghandi, “ojo por ojo y el mundo acabará ciego”.

La actualidad de México nos habla de una clara ineptitud emocional en donde el apego por placeres hedonistas nos lleva a hacer cualquier cosa por obtener una gratificación (lo más rápido posible) y a generar aversión por cualquier cosa que se interponga entre nosotros y nuestro objeto de deseo. Basta recorrer la páginas de los diferentes diarios nacionales para comprobarlo y para Daniel Goleman este tipo de noticias “simplemente nos devuelve la imagen ampliada de la creciente pérdida de control sobre las emociones que tiene lugar en nuestras vidas y en las vidas de quienes nos rodean…hemos asistido a un bombardeo constante de este tipo de noticias que constituye el fiel reflejo de nuestro grado de torpeza emocional, de nuestra desesperación y de la insensatez de nuestra familia, de nuestra comunidad y, en suma, de toda nuestra sociedad”

Es por eso y si en verdad aspiramos hacer un cambio en nuestro país, que es fundamental que ante esta tragedia los ciudadanos actuemos con sabiduría emocional; que toda es impotencia, frustración, desilusión y enojó la canalicemos para unirnos como sociedad, para expresar nuestro hartazgo (#YaMeCansé) hacía la ola de violencia que nos azota y para exigir justicia, pero no para tomarla con manos propias.

Insisto, si bien todas las emociones que sentimos alrededor de este caso son justificables y nos invitan a tomar acción, aquí hay una oportunidad de que esas acciones sean verdaderamente útiles y constructivas y que no deriven en más violencia; la cual no podemos tolerar en ninguna de sus expresiones.

“Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo” Aristóteles

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Facebook: En Busca De Antares

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