Y tú que presumías ser multitask…

Vamos manejando y nos pasamos la salida. Estamos leyendo y de pronto nos damos cuenta que de los últimos cuatro párrafos no entendimos nada. Atendemos a una clase o una conferencia y muchas de las palabras del profesor o ponente pasan de nuestra conciencia porque la inmortalidad del cangrejo se ha adueñado de nuestra atención.

Lo anterior, no solo refleja lo limitada que es nuestra capacidad de concentración (y que ante un mundo cada vez más vertiginoso, decrece) sino lo ineficiente que es nuestro cerebro y nuestra mente para ocuparse de dos o más cosas a la vez.

Así es, en los últimos años las neurociencias se han encargado de echar por la borda los beneficios y bondades de ser un multitask. Y es que como dice Daniel Goleman en Focus, la sobrecarga mental que representan atender dos o tres cuestiones al mismo tiempo, siempre termina por reducir nuestro control mental.

En otras palabras, no es que no podamos llevar a cabo diferentes actividades al mismo tiempo (de hecho las mujeres por su desarrollo evolutivo tienen “cierta ventaja” en este aspecto), pero debemos saber que siempre que lo hagamos estaremos sacrificando eficacia en cada una de esas acciones. Y es que a fin de cuentas ante el multitasking lo único que hace nuestra atención es priorizar una actividad y descuidar las otras para después simplemente cambiar de foco y entonces desatender la que relativamente estábamos haciendo bien.

¿No estás del todo convencido? Por qué no intentas entonces realizar el siguiente juego de “The Brain Games” en donde David Copperfield te invita a llevar dos cuentas por separado. Por un lado, él estará leyendo un guión y tú debes contar todas las veces que repite la palabra “magic”. Y por el otro, contar el número de veces en donde aparece su imagen (la de Copperfield) o su nombre en algún anuncio o pantalla mientras haces un breve recorrido por las calles de Las Vegas.

¿No lo lograste? No te preocupes. De las muchas ocasiones que he utilizado este video en sesiones o conferencias, aún no me toca ver a una persona que pueda hacer las dos cuentas al mismo tiempo.

Y si ahora estás pensando “que chafa es el cerebro humano para no poder hacer más de dos cosas a la vez”, yo te diría que es al contrario; que es a través de aprender a enfocarnos consciente y plenamente en una actividad que podemos alcanzar la excelencia y nuestro máximo potencial, pero sobre todo un equilibrio mental y emocional que derivará en un estado de bienestar.

O como dice Socrates en “El Camino del Guerrero”: “Cuando verdaderamente estés en el aquí y el ahora, te sorprenderá lo que puedes hacer, y lo bien que puedes hacerlo”.

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Facebook: En Busca De Antares

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