El Arte de observar las caras y mejorar tus juntas de trabajo.

La capacidad de atención plena de un individuo y una correcta interpretación de la comunicación no verbal, van de la mano.

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Llegamos a la sala de juntas. A lo largo de una semana nos habíamos quemado las pestañas preparando una campaña y había llegado el momento de presentarla. Me sentía un poco nervioso porque habíamos decidido que yo haría toda la exposición.

Mientras hablaba, observaba con especial atención el rostro de mis interlocutores. Desde hace mucho tiempo que me he obligado a atender conscientemente los gestos de las personas con las que interactúo y hoy no era la excepción. Sin importar si es en el plano familiar, social o laboral, en las expresiones faciales encuentro invaluable información que me permite darme una idea de qué es lo que pasa por la mente de los individuos con los que convivo en el día a día.

Parece que todo va bien. No observó ningún gesto por el cual deba preocuparme, así que doy paso a la retroalimentación por parte de los clientes.

El proyecto les ha gustado, sin embargo al intercambiar algunos puntos de vista nos topamos con una pared; un obstáculo que no habíamos contemplado originalmente y que ahora pone en riesgo la bandera verde de la campaña. Por un momento nos quedamos pensando. El silencio se adueña de la sala por unos cuantos segundos pero a mí me parecen horas.

De pronto una compañera rompe el silencio y propone una alternativa. De nuevo dirijo mi atención a la cara de los clientes, en especial a la de quien he identificado tendrá la última palabra. Entonces, mientras él escucha detecto ciertos signos que encienden una alarma en mi sistema: un ceño ligeramente fruncido, ojos empequeñecidos, patas de gallo, la cabeza levemente ladeada hacia la izquierda, pero sobre todo, labios tensos y llevados hacia adentro que dibujan una línea horizontal en la boca.

Tal parece que al cliente no le ha parecido esta posible solución. Mi compañera deja de hablar y entonces sutilmente no dejo que mi interlocutor tome la palabra. Sé que debemos ajustar algo. Me levanto y entonces intento vender la propuesta no como algo absoluto, sino como un complemento que dirigido a un segmento muy específico puede acabar con el problema; la idea les gusta.

Las expresiones faciales siempre están enviando señales sobre los verdaderos sentimientos, emociones, juicios y pensamientos de las personas. Sin embargo, para la gran mayoría de estos indicios pueden pasar inadvertidos; a veces nos concentramos demasiado en las palabras o simplemente nuestra mente divaga por miles de lugares que no nos permiten percatarnos de estos pequeños pero muy significativos detalles.

Es cierto, aprender a interpretar los gestos puede ser una tarea complicada que requiere, tiempo, esfuerzo y dedicación. Pero por otro lado, hacerlo es como desarrollar cualquier otra actividad; como aprender a leer, a andar en bici o manejar.

Adicionalmente, es una realidad que todos, en algún grado y a veces inconscientemente, interpretamos a diario la comunicación no verbal. Por lo que si tan solo comienzas por prestar un poco más de atención a las expresiones faciales de las personas con las que interactúas, veras que obtendrás mucho más información de la que imaginas.

¿Por qué no lo intentas?

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Facebook: En Busca De Antares

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