“El Niño Atento”, primera parte.

Ayer por noche en el Centro de Congresos de Querétaro se llevó a cabo la conferencia “El niño atento” impartida por Susan Kaiser. Con un auditorio plagado de padres de familia y de educadores, de algunos directivos escolares y otros pocos especialistas en la salud mental, durante dos horas la autora del libro “The Mindful Child” expuso su metodología para desarrollar la atención plena (mindfulness) y el balance emocional en niños y adolescentes.

Al inicio Kaiser Greenland describió a la atención plena como una herramienta de investigación, pero también como un microscopio o telescopio que nos permite observar con claridad todas nuestras emociones, sentimientos y pensamientos. Mindfulness es entonces ver la vida a través de la Atención, el Balance y la Compasión. Y precisamente estás tres palabras forman un nuevo ABC que deberíamos estar enseñando a los pequeños y los no tan pequeños, según la conferencista.

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Foto por: Dr. Hugo Prado Alcántara Médico General / Investigador

Lo más importante es entonces darle herramientas a los niños para que puedan darse cuenta de dónde está su atención, de cuál es la calidad de la misma y para que analicen instrospectivamente si lo que dicen y hacen en su vida cotidiana va en concordancia con su propio sistema de valores o no (no se busca imponer nada).

Evidentemente lo que se pretende es que la atención plena se transforme en una forma de vida y para lo siguiente Susan Kaiser diseñó un modelo de 8 ocho esferas interdependientes  y en donde la única que se encuentra al centro es la concentración (Focus). Cabe señalar que cada uno de esos módulos se ajusta a tres pilares éticos en lo que se basa el programa: restringir (palabras o acciones contraproducentes), cultivar cualidades y conductas positivas y altruismo.

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Foto por: Dr. Hugo Prado Alcántara Médico General / Investigador

En la metodología la concentración está al centro porque de esta parte todo. De hecho, hubo un momento en donde la conferencista preguntó que quién de los asistentes venía con la idea de llevarse alguna herramienta para procurar y enseñar la autorregulación emocional a los niños; varios levantamos la mano y entonces dijo que una de las preguntas que por lo general le hacen va precisamente en este sentido y que ella siempre responde que la regulación emocional debe comenzar desde de la atención plena.  

Es difícil regular nuestras emociones sin atención plena” Susan Kaiser

Es por eso que las tres primeras esferas que explica son Parar, Concentrarse y Elegir y están relacionadas con restringir conductas o reacciones contraproducentes. En otras palabras, lo que se busca es que el niño o adolecente se de cuenta de que está por hacer algo de lo que se puede llegar a arrepentir, que conscientemente haga una pausa y entonces elija cómo proceder.  

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Foto por: Dr. Hugo Prado Alcántara Médico General / Investigador

Ahora, es obvio que cuando estamos enojados, por ejemplo, por más que paremos e intentemos restringir una palabra o una acción dañina, nuestra mente no se rinde tan fácilmente y continua estimulando nuestra molestia (agitando la mente). Es ahí donde esta educadora habló de un concepto por demás interesante: mover nuestra atención y utilizar una Ancla para fijarla ahora en un objeto que nos permita calmarnos poco a poco.

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Foto por: Dr. Hugo Prado Alcántara Médico General / Investigador

Movemos nuestra atención de esos pensamientos que nos perturban y la dirigimos a las sensaciones del cuerpo: la respiración, los movimientos corporales o incluso un sonido” Susan Kaiser

Para ilustrar lo anterior a los pequeños, la autora de “The Mindful Child” utiliza una pecera a manera de metáfora de la mente. Al principio y cuando el agua está tranquila, es perfectamente posible ver a través de esta. Pero entonces, Susan vierte arena o bicarbonato de sodio en el agua (lo que representa nuestras emociones, sentimientos y pensamientos) y como resultado ya no es posible ver a través de la misma; la mente se ha perturbado, se ha agitado y entonces nuestra perspectiva se nubla. Para recuperarla, la única opción es que la arena se asiente o que el bicarbonato deje de agitar el agua y vaya al fondo de la pecera.

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Foto por: Dr. Hugo Prado Alcántara Médico General / Investigador

Y en nuestra persona, ¿qué es lo que nos permite tranquilizar a la mente?

Bueno, como ya mencioné, el llevar nuestra atención a un Ancla.

Adicionalmente, otras dos interesantes reflexiones que Kaiser hizo sobre esta metáfora, es que por más que la arena y el bicarbonato se asienten, estos se quedarán ahí; al igual que nuestros pensamientos. Por lo que mindfulness no es eliminar nuestros problemas, sino que es una estrategia de autorregulación. Y por otro lado, también comentó que ciertas ocasiones también le gusta echarle diamantina o arena de color a la pecera para ilustrar como incluso cuando nuestros pensamientos son positivos y hermosas, pueden llegar a nublar nuestra percepción.

Continuará…

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Facebook: En Busca De Antares

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