Educar para ser feliz. Segunda Parte.

“El balance emocional verdaderamente te da libertad” Alan Wallace

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En pocas palabras, seguimos educando para cuando las cosas van bien, para que los niños tengan las herramientas suficientes para sobrevivir, pero ¿qué pasa cuando todo se complica?

El vertiginoso mundo en el vivimos supone un importante número de retos, competencias, riesgos, peligros y obstáculos para sus inquilinos, y por supuesto que no es coincidencia que enfermedades como la depresión, la ansiedad o problemas sociales como el suicidio imperen en la actualidad.

Nos rige una visión hedonista que se confunde con felicidad y en donde nuestra capacidad para obtener riqueza, poder y reconocimiento lamentablemente suele definir quiénes somos. Entonces, cuando no tenemos estas condiciones y las deseamos, sufrimos. Y por otro lado, cuando las tenemos e imaginamos o sentimos que las podemos perder, también sufrimos.

Es por lo anterior y como vimos en la primera parte de esta reseña sobre la conferencia “Cultivando el Balance Emocional en la Educación” impartida por el Dr. Alan Wallace, que la propuesta de éste extraordinario personaje es otorgar a los estudiantes de un complemento educativo que les permita imaginar, cultivar y lograr un adecuado balance emocional y una felicidad auténtica.

¿Cómo lograrlo?

Desde finales del siglo XVIII, el psicólogo y filósofo estadounidense William James ya había advertido el papel transcendental que juega la atención en la educación:

“La facultad de recolectar voluntariamente una atención dispersa una y otra vez es las raíz misma del juicio, el carácter y la voluntad. Una educación que mejorara dicha facultad será la educación por excelencia. Pero resulta más sencillo definir ese ideal que brindar instrucciones prácticas para alcanzarlo”

En la educación, “el poder de prestar atención voluntariamente constituye el sentido de todo este procedimiento. De igual manera que una balanza se mueve sobre sus bordes cortantes, del mismo modo se mueve nuestro destino moral sobre dicho poder”

En aquel entonces James lo desconocía, pero si hay una práctica comprobada científicamente que es capaz de mejorar nuestra capacidad de atención plena, esa es la meditación. Esta herramienta nos solo nos permite relajarnos, estabilizar nuestro foco sobre un objeto y hacer más clara la resolución sobre el mismo, sino que también es un aliado inigualable en el cultivo del balance emocional.

Y es que por lo general las emociones nos toman desapercibidos; muchas veces no somos conscientes de que nuestro cuerpo está invadido por una hasta que ya es demasiado tarde. Pero si pensamos en la emociones como una “chispa” y en el comportamiento que impulsan como una “flama”, la capacidad para atender continua y conscientemente lo que sucede en el mundo exterior e interior, nos dotará de la sabiduría para elegir si expresamos o no, cierta emoción. En otras palabras, que si yo tengo la capacidad de darme cuenta de los estímulos que están provocando en mí una emoción no satisfactoria, también tendré mayor poder de decisión sobre cómo debo comportarme ante estos.

Adicionalmente, la meditación nos permite reconocer introspectivamente las diferencias entre las emociones saludables y las no saludables. Es decir que las emociones pueden ser el objeto a observar y entonces podemos preguntarnos ¿qué sentimos?, ¿por qué los sentimos?, ¿desde cuándo lo sentimos?, ¿por qué lo sentimos?, ¿si nos agrada lo que sentimos? y si no es así, ¿qué podemos hacer para no sentirnos así de nuevo?

Pero la atención plena nos viene sola, hay que cultivarla, incitarla, estimularla y entrenarla. En la conferencia, el Dr. Wallace mencionó que con tan sólo 20 minutos de meditación al día se puede mejorar significativamente esta capacidad y que es importante entender que esta práctica va más allá de cualquier arista religiosa.

Simplemente y para concluir, si queremos tener una mejor educación debemos mejorar la capacidad de atención de los estudiantes y para lograrlo no hay mejor forma que observar sistemáticamente y por un determinado tiempo, un objeto de manera continua, relajada, atenta y conscientemente.

¿Qué esperamos?

“La felicidad autentica se cultiva mediante la ética, el equilibrio mental y la sabiduría” Alan Wallace

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Facebook: En Busca De Antares

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Fuentes Consultadas:

-Wallace, Alan. Conferencia: “Cultivando el Balance Emocional en la Educación”. 18 de febrero de 2014, Querétaro, México.

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