¿Un psicópata budista?

¿Qué pensaría usted si un día y, después de llevar a su hijo o hija a un estudio, le dicen que el pequeño tiene el cerebro de un psicópata?

Seguramente usted se quedaría en shock por un momento, probablemente lo negaría, se preguntaría porque le sucedió esto, se asustaría, llamaría loco al doctor y quizá hasta se imaginaria un escena, digna de una película de Hollywood, en donde en una noche de tormenta su hijo se aparece con el cuchillo de cocina en su cuarto con toda la intensión de clavárselo.

Solemos asumir que las cosas son buenas o malas. Y si bien es cierto que muchas veces logramos advertir ciertos grises en las realidades que vivimos, si hablaramos de la probable psicopatía de un hijo (en este caso en específico), son muy pocos los que no verían esta situación como algo eminentemente negativo.

Jim-Fallon-Photo-1Sin embargo y a manera de continuación de la entrada anterior de este blog, es interesante preguntarse si esto sería algo malo en verdad después de conocer el caso de James Fallon.

Por un lado, es de llamar la atención que en relación a nuestros lazos afectivos, el budismo tibetano considera que uno no debe hacer una distinción entre familiares o amigos y meros conocidos o desconocidos. Algo que Fallon apartemente hace con naturalidad:

(…) Entrevistador: –Pero, ¿tratar a todos de la misma no es necesariamente algo malo?, ¿no? ¿Es solo que a sus allegados les gustaría recibir más de usted?

-Fallon: Sí. Ellos absolutamente esperan y exigen más. Es una especie de crueldad, un tipo de abuso, porque no les estás dando ese amor…Di una plática hace dos años en la India sobre los trastornos de la personalidad y la psicopatía. Cuando esta termino, una mujer se me acercó y me preguntó si podíamos hablar. Ella era una psiquiatra pero también un escritora y me dijo: “Usted ha dicho que vive en un mundo emocional plano, es decir, que trata a todos por igual. Eso es budista”. No sé nada sobre budismo pero ella continuó: “es una lástima que sus allegados se sientan decepcionadas al cerca de usted por esto. Cualquier estudiante de budismo pensaría que es grandioso (…)

Por otro lado pero en el mismo orden de ideas, lo anterior me hace suponer que este neurocientífico también tiene la incapacidad de generar apego (al menos de hacerlo de la misma manera que una persona normal) por sus seres queridos. Y entonces me pregunto, una vez más, si esto es del todo contraproducente.

Sin lugar a dudas, el apego es una de las cosas que más sufrimiento genera en el ser humano. Y en especial, el apego a nuestros seres queridos. Pero la arquitectura del cerebro de James Fallon parece no permitirle generar aferramiento hacia la existencia y tenencia de sus familiares o amigos, por lo que al reflexionar sobre la entrevista que The Atlantic le hizo, también debo preguntarme cómo reaccionaría mental y emocionalmente este hombre ante la muerte de su esposa o hijos.

Ciertamente no lo sé, pero quizá lo haría de una forma mucho más sana que muchos de nosotros que al no entender la impermanencia de la vida, podríamos llegar a desgarrarnos excesiva y desmedidamente ante un hecho natural. Y por favor, no crean que soy un insensible, por supuesto que ha todos (creo que hasta a aquellos que han desarrollado un excepcional maestría emocional) nos debe entristecer y hasta deprimir ligeramente (que no es lo mismo) la pérdida de un ser amado. Pero cuando el duelo se prolonga por demasiado tiempo y es recurrente, continúo e intenso, evidentemente este se convierte en nocivo para la salud mental y habla de clara negación del constante cambio en el universo.

Finalmente, por supuesto que no asumo que Fallon sea una especie de budista nato, pero la última pregunta que debo hacerme es,  ¿qué pasaría, si aunado a estas circunstancias provocadas por el diseño de su cerebro, este hombre se pusiera a entrenar la mente para desarrollar la atención plena y la compasión? Quizá y si consideramos que para el budismo la compasión genuina está libre de apego, este psicópata tendría un don para convertirse en todo un guerrero espiritual.

En otras palabras y en conclusión, me parece verdaderamente significativo para el estudio de la naturaleza de la mente que un individuo que supuestamente tiene todo para convertirse en una máquina asesina, ante las causas y condiciones adecuadas, también pudiera convertirse en un gran ser humano.  

¿Será que después de todo la verdadera esencia del ser humano sí es la bondad?

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Facebook: En Busca De Antares

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