Navidad: una celebración ruidosa externa e internamente.

navidadEl domingo mi esposa y yo salimos muy temprano de la casa con el firme objetivo de evitar las masas que atiborran los centros comerciales en estas fechas. La mañana era espectacular pues unas nubes “aborregadas” se habían encargado de adornar todo el firmamento de la ciudad  mientras que el sol, detrás de la masa de agua suspendida en la atmosfera, era perfectamente apreciable a los ojos humanos y parecía una gran esfera que de luz blanca.

Apenas platicábamos de este atractivo paisaje, cuando algo desvió por completo nuestra atención: un coche de color rojo intentaba ganarle el paso a una camioneta blanca para ingresar al estacionamiento de una tienda de autoservicio; la camioneta no cedió y aceleró el paso; el automóvil hizo lo propio y en una acción más agresiva se la adelantó y se metió por completo en su camino. Sin embargo, el coche rojo perdió el control con la maniobra y se dio un trompo.

Esto que narró sucedió apenas unos metros delante de nosotros y es por eso que en cuestión de dos segundos pasamos a los automóviles involucrados por la derecha y seguimos nuestro trayecto. Es sí, mi curiosidad me hizo echar un ojo por el retrovisor para ver la reacción de los involucrados. Contrario a lo que yo pensaba (ya se van a pelear), estos se habían quedado paralizados pues, hasta donde pude ver, nadie se movió y nadie se bajó de sus vehículos.

Con motivo de la celebración del nacimiento de Jesucristo, El Papa Francisco publicó en su cuenta de Twitter: La Navidad suele ser una fiesta ruidosa: nos vendría bien estar un poco en silencio, para oír la voz del Amor.

Después de reflexionar sobre el incidente de los neuróticos al volante, creo que, al escribir ruidosa, el jerarca de la Iglesia Católica no sólo se refiere a las fiestas, “conbebios”, horas en los centros comerciales y vacaciones que caracterizan esta época de año, sino que también se refiere a las cientos de voces que invaden nuestra mente. Y es que en nuestra sociedad actual, La Navidad se ha convertido en una fiesta de preocupaciones, de prisas, de estrés, de envidias, de ansiedad, de insatisfacción, de neurosis y de mucha inconsciencia de nuestra parte.

-Tengo que comprar los regalos; no me alcanza; ya van a cerrar; aún tengo que pasar al banco; se van acabar las ofertas; el centro comercial está hasta el gorro y no he preparado la cena; ya me estoy acabando el aguinaldo y viene la cuesta de enero; ¿Qué voy a hacer el próximo año?; estoy engordando; ¿Dónde compro ese abrigo?, lo quiero; a mí no me alcanza para comprar ese celular; la gente va en la baba en estas fecha; se me quiere meter, no lo voy a dejar, etc, etc, etc.

Sí, en esta parte final del año miles de pensamientos suelen agitar nuestra mente y no nos permiten estar en silencio para reflexionar sobre lo que debería ser verdaderamente importante para nosotros en estos días.

No soy católico, pero en la figura de Jesús veo a un verdadero Guerrero Espiritual; un hombre que se caracterizó por tener un corazón bondadoso y compasivo; un hombre que siempre sobrepuso el bienestar y la felicidad de los demás sobre la propia.

Sin embargo, en esta época en donde las tradiciones judeocristianas deberíamos recordar y pensar en el nacimiento y ejemplo de vida de este grandioso personaje (sin importar las creencias o religión que profesemos), no lo hacemos. Y no lo hacemos porque tanto el ruido externo como interno no nos lo permite y entonces caemos en actos inconscientes: malgastamos el dinero buscando felicidad en donde no existe, nos damos un festín hasta más no poder, maldecimos, envidiamos, criticamos, nos emborrachamos hasta perder la conciencia y manejamos como locos porque mis prisas son más importantes que las de todos los demás.

En fin, así solemos pasar La Navidad hasta que de pronto nos damos cuenta que esta ya ha pasado.

Desde su elección, siempre me he mantenido escéptico con respecto al Papa Francisco porque percibo mucha forma y no tanto fondo, pero he de reconocer que con el paso de los días este personaje ha ido ganando adeptos en mi juicio y hoy recibo de la mejor manera su reflexión en 140 caracteres  y coincido con esta completamente.

(…) Nos vendría bien estar un poco en silencio, para oír la voz del Amor. Ojalá que todos los que por alguna razón (costumbre, tradición, cultura o convicción) celebren el nacimiento de Jesús este año, atiendan al llamado del Vicario de Cristo; yo lo haré.

¡Feliz Navidad a todos!

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

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