¿Y tú pensabas que nunca le habías pegado a una mujer?

1471384_488598604585975_1999768004_nBruta, vieja, torpe, inútil, estúpida, zorra, bruja, retrasada, fea, gorda, chaparra, negra, india, lenta, loca, idiota….

Anda; dilas, repítelas y úsalas cotidianamente pues éstas solo dejan en claro tu verdadera estupidez e ignorancia.

¿Por qué?, pues porque evidentemente hablas sin pensar, no eres consciente de tu prominente léxico y eres incapaz de entender que las palabras que eliges no sólo dicen mucho de ti, sino que repercutirán directamente en tu futuro. 

Mahatma Gandhi  dijo “…cuida tus palabras porque se volverán acciones; cuida tus acciones porque se volverán hábitos; cuida tus hábitos porque se convertirán en carácter; cuida tu carácter porque se convertirá en tu destino”.

Y sin embargo, en la actualidad son muchos los que aún desestiman el poder de las palabras y  van escupiendo su verborrea  por doquier.

Peor aun cuando esa palabrería está encaminada a ofender a una mujer; más inconsciencia, más ignorancia,  más insensibilidad.

Hoy es el Día de la Eliminación de la Violencia Contra La Mujer, y quizá aún hay muchos que asumen que la violencia solo se refiere a los golpes, los empujones y los jaloneos, pero ¿qué hay de la enorme capacidad que tienen las palabras para flagelar la autoestima y la dignidad de las personas?

Y es que lo que probablemente aún muchos desconocen, es que el dolor provocado por el rechazo, los insultos y la discriminación se registra en la misma región del cerebro social que reacciona al dolor físico real (Daniel Goleman).

Esto es que cuando agraviamos a una persona, su cerebro simplemente no distingue si el sufrimiento ha sido provocado por un golpe o una palabra.

Y tú, ¿a cuántas personas has abofeteado hoy?, ¿a cuantas en la última semana?, ¿en el último mes?, ¿en el último año?

Sí, por increíble que parezca, cada vez que nos dejamos llevar por el impulso de nuestras emociones aflictivas e insultamos y discriminamos a alguien, literalmente, estamos golpeando a esa persona.

¿Y tú pensabas que nunca le habías pegado a una mujer?

Lamentablemente, la realidad es que la gran mayoría de nosotros lo hemos hecho alguna vez. Qué duro, ¿no?

Por eso creo que esta fecha es el pretexto perfecto para reflexionar sobre nuestras palabras; esas que muchas veces pensamos que se las lleva el viento, cuando en realidad se quedan impregnadas en lo más profundo de un ser; quizá en lo más profundo de tu pareja, de hermana, de tu madre, de una amiga o de una mujer que por “mala suerte” fue víctima de tu neurosis.

Cuánta razón tenía Robert Burton cuando afirmo que una “palabra hiere más profundamente que una espada”; así que no seamos inconscientes para desenvainarla, porque una vez que abramos la boca, el daño estará hecho y no habrá marcha atrás.

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Facebook: En Busca De Antares

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