Vivimos la ira como un huracán: ¿podemos hacer algo para prevenir desastres?

“El primer paso para trabajar la ira no es reprimirla o eliminarla, sino observarla”.

341px-Cyclone_Catarina_from_the_ISS_on_March_26_2004Vivimos la ira como un huracán; se forma inesperadamente, sus niveles de intensidad pueden variar–aun así su poder destructivo es considerable–y cuando llega la calma, las consecuencias de este pueden ser irreparables.

Ayer atendía una plática del curso “Nuestras emociones: un camino de transformación”,  y la analogía anteriormente descrita me pareció por demás adecuada. Y es que si bien hay algunas señales que nos advierten de un eventual asalto emocional, por un lado, no todos somos capaces observarlas (de tomar consciencia de estas) y por el otro,  el paso de una simple molestia a un fuerte enojo puede ser tan agresivo, que las mayoría de las veces nos sentimos impotentes para gestionar sanamente la energía que invade rápidamente nuestro cuerpo.

Afortunadamente y en cuanto a los fenómenos meteorológicos, la tecnología ha ido proveyendo al ser humano de diferentes mecanismos, sistemas y alarmas para prevenir tragedias (aunque evidentemente no siempre es posible), pero, ¿qué podemos hacer para tomar precaución ante una emoción como la ira?

La buena noticia es que el entrenamiento mental nos ofrece la oportunidad de generar alarmas contra los asaltos emocionales.

“La mala”, es que como en cualquier otro entrenamiento, se requiere de compromiso, disciplina, práctica, esfuerzo y constancia para ver resultados.

Sin embargo, ayer Venerable Damcho compartió un ejercicio que me parece extremadamente sencillo y viable para cualquier persona que quiera empezar a trabajar en el enojo:

  • Programa en tu celular una alarma a determinada hora del día, que creas conveniente, y a lo largo de una semana (si te gusta el ejercicio lo puedes hacer por más tiempo); cuando suene, pregúntate ¿qué emoción estás sintiendo en ese momento? Si descubres que estás enojado (a) o que lo estuviste hace poco, pregúntate ¿cómo se siente esa energía?, ¿desde cuándo la sentiste?, ¿dónde sientes que se concentra?, ¿por qué crees que la empezaste a sentir?

Sencillo, ¿no lo creen? En términos de inteligencia emocional, la autoconciencia es uno de los primeros requisitos para desarrollar esta aptitud y el ejercicio propuesto por Damcho está precisamente enfocado en estimular este componente de la IE.

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José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Facebook: En Busca De Antares

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Fuentes Consultadas:

  • Curso: “Nuestras emociones: un camino de transformación”. Instituto Budadharma
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