El “infierno” está en nuestra mente.

suicidio-4Hace unas semanas y a través de las redes sociales, externé mi preocupación por el número de suicidios que se han presentado a lo largo del año en el estado de Querétaro. Lamentablemente,  el miércoles por la tarde otro joven, de apenas 32 años, se quitó la vida; Rafael Torre Naves murió ahorcado en el baño de su departamento y con su deceso ya son 67 suicidios en lo que va del año en nuestra entidad.

Desde mi punto de vista y como lo he publicado en otros textos, este número refleja la terrible corrosión social que nos queja hoy día y es parte de una tendencia mundial que va a la alza[1]. Sin embargo, creo que este caso en particular merece un análisis más profundo de las circunstancias que giran alrededor del mismo.

Según lo que informaron los periódicos, Rafael Torre Naves era un artista reconocido y vivía en una de las zonas más exclusivas de la ciudad. Entonces, la primera pregunta parece obvia, ¿qué tiene que pasar por la mente de un hombre joven, exitoso (algunas de sus obras fueron exhibidas en Madrid, Milan y Londres) y con toda la vida por delante para que decida quitarse la vida? 

Seguramente muchos de ustedes ya aventuraron una respuesta: -sufría de depresión. Y cómo no pensar en este mal que está en boga, que ya ha cobrado miles de vidas alrededor del mundo y que se espera que para el 2020 sea la causa de enfermedad número uno los países desarrollados[2].

Efectivamente y “de acuerdo con lo que refirió el padre del ahora occiso, su hijo presentaba crisis depresivas y de hecho ésta no era la primera ocasión en que atentaba contra su vida; dijo que anteriormente ya había pretendido cortarse las venas y se habían presentado otros intentos en los que evitaron que consumara su cometido[3].

Sí, la depresión es una enfermedad común en nuestras sociedades, pero ¿acaso no hay nada que podamos hacer ante este mal que continua multiplicándose exponencialmente?

Curiosamente, o no tanto, motivado por una reflexión que me inspiró la clase de budismo tibetano a la que suelo asistir los miércoles, ese día publiqué en mi cuenta de Twitter: “El “infierno” está en nuestra mente”. Y es que es nuestra incapacidad para comprender la realidad “tal cual es” la que nos provoca desequilibrios mentales; cuando estos se prolongan y se radicalizan, nos sólo sufrimos sino que corremos el riesgo de caer en una enfermedad mental.

Lo anterior es bastante recurrente en occidente y basta revisar algunas cifras para dimensionar la crisis de salud que nos queja: “Una de cada cuatro personas padece alguna enfermedad mental a lo largo de su vida”; “Las enfermedades mentales suponen el 40% de las enfermedades crónicas y la mayor causa de los años vividos con discapacidad”; “El impacto de los trastornos mentales en la calidad de vida es superior al de las enfermedades crónicas como la artritis, la diabetes o las enfermedades cardiacas y respiratorias”.

La mala noticia es que la dinámica social que nos rige, tan arraigada en el mundo y en donde nuestra felicidad o infelicidad suele estar determinada por factores externos, es la que nos tiene tan enfermos (y quizá sea parte de la explicación de la alza en la tasa de suicidios en los últimos años); desarrollamos apego por los bienes materiales, el poder y el reconocimiento, aversión por quien o quienes se interpongan en nuestro camino para conseguirlos o quieran quitárnoslos y el ritmo de vida no nos permite (en realidad no nos permitimos) hacer una pausa para reflexionar sobre lo que debería ser verdaderamente importante en nuestras vidasadquirir y mantener estas condiciones termina generando una gran ansiedad en nosotros y tarde o temprano desequilibra nuestra mente. 

Sin embargo, no todo es negativo y la buena noticia es que sí podemos hacer algo por cuidar nuestra salud mental. Buda dijo, “tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus propios pensamientos. Ni tu padre, ni tu madre, ni tu amigo más querido, te pueden ayudar tanto como tu mente disciplinada”. Y precisamente en relación al budismo, este  no considera la depresión como una enfermedad, sino como una consecuencia de ciertos desequilibrios y reconoce en en entrenamiento mental la mejor forma de prevenir estos males: “Los fármacos, desempeñan una función importante en ayudar a manejar las situaciones de los trastornos mentales…sin embargo, los padecimientos son causados principalmente por factores subjetivos (de la mente) y psicológicos más que por elementos objetivos o biológicos…debemos recurrir a la experiencia de la primera persona (la meditación) para identificar su verdadera causa[4]” Alan Wallace.

Quizá para muchos Rafael Torre Naves tenía todo, juventud, talento, reconocimiento, y dinero, pero con su suicidio podemos afirmar que carecía de lo más importante que puede tener cualquier ser humano; una mente disciplinada.

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras


[1] En los últimos años esta crisis también se ha vistos reflejada en los índices mundiales de suicidio: “Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se suicidan en el mundo cerca de un millón de personas. De hecho, el suicidio es la primera causa de muerte violenta. Hay más personas que fallecen por su propia voluntad que la suma total de todos los muertos provocados por los homicidios y las guerras, un dato espeluznante si tenemos en cuenta las carnicerías constantes que asolan el ensangrentado planeta en que vivimos. Además, por cada suicida que logra su objetivo hay una veintena de intentos infructuosos, con su secuela de heridas, envenenamientos y hospitalizaciones diversas” (Montero, Rosa 2004).

Y es que en la actualidad es bastante común encontrar a personas que prefieren conectar con el Ipod, el celular, la computadora, los videojuegos o que se aíslan obsesionándose con su trabajo y olvidándose que existen otros seres  sociales (muchas veces su pareja o sus hijos) a tan solo unos metros de distancia.

Nuestra torpeza social nos tiene en Jaque. El psicólogo estadounidense Daniel Goleman afirma que uno de los factores claves de la compasión es el poder darse cuenta que alguien nos necesita, pero muchas veces no somos ni capaces de advertir o tomar conciencia de lo que sucede en nuestro entorno. Lo anterior representa un enorme riesgo porque poco a poco, ese egoísmo, nos deshumaniza. De la corrosión social al suicidio. http://enbuscadeantares.com/2012/08/31/de-la-corrosion-social-al-suicidio/

[2]  Datos sobre enfermedad mental: http://www.1decada4.es/profmedios/datos/

[3] Suicidio en Central Park, Plaza de Armas http://plazadearmas.com.mx/suicidio-en-central-park/

[4]  “Todas las aflicciones mentales se caracterizan por su cualidad de perturbar el equilibrio de la mente, lo cual resulta en conductas dañinas, lo que produce a su vez sufrimiento para nosotros y los demás”. “Orígenes y tratamientos de la depresión desde la perspectiva budista” (Reseña). http://enbuscadeantares.com/2012/11/27/origenes-y-tratamientos-de-la-depresion-desde-la-perspectiva-budista-resena/

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