¿Qué observar en una entrevista laboral? (Lenguaje Corporal)

images

Desde los albores de la humanidad, el ser humano se ha enfrentado a la disyuntiva de confiar o no, ante diferentes situaciones, en un individuo que apenas conoce. Es así como nuestros ancestros debieron desarrollar una habilidad, un instinto, para poder juzgar en cuestión de segundos las intenciones de otro individuo. Y como el 93% de lo que comunicamos se da a través de medios no verbales (mirada, expresiones faciales, volumen y tono de la voz, postura, movimientos corporales, etc.), el lenguaje corporal se convirtió en aliado ideal para lograr este cometido.

Sin exagerar, la decisión de confiar o no confiar en alguien, podía y puede representar desde la sobrevivencia de una persona hasta la correcta contratación del nuevo personal para una empresa. En la actualidad, “quizá” el mundo en que vivimos no sea tan peligroso como el de hace miles de años, pero la realidad es que los humanos debemos seguir evaluando rápidamente a las personas (muchas veces lo hacemos inconscientemente) para contratar algún servicio, cerrar un contrato, aceptar un cita, pedir un aventón, etc.

La frase, “esa persona no sé por qué, pero me dio mala espina”, es un reflejo directo de lo habituados que estamos hacer rápidos juicios en nuestras interacciones sociales y de como todos sabemos algo de comunicación no verbal. Claro que como en cualquier habilidad humana, existen personas que nacieron con más aptitudes que otras para “leer” a sus interlocutores, pero con práctica cualquiera puede llegar a desarrollar esta destreza.

En esta ocasión y respondiendo a la solicitud de un comentario, les comparto una breve guía para determinar la confiabilidad de una persona a la que estamos entrevistando en base a su lenguaje corporal. Me centraré en aspectos muy sencillos de la comunicación no verbal para que cualquier interesado pueda sacarle provecho a este texto.

Antes de continuar, es importante señalar que es perfectamente normal que un entrevista de trabajo el candidato se muestre nervioso, porque lo que debemos aprender a diferenciar entre aquellos gestos que provoca la situación por sí misma y los que de alguna forma “prenden los focos rojos” de la confiabilidad.

  • La mirada

A donde se dirigen los ojos de una persona en una interacción social nos habla de la seguridad, de la confianza e incluso de la autoestima que tiene un individuo.

En una conversación entre personas que apenas y se conocen, lo más habitual es que la mirada se dirija al triángulo que dibuja la punta de la nariz  y ambas comisuras de la boca (eventualmente a los ojos directamente). A partir de este punto de referencia, podemos establecer que una mirada que va hacia abajo nos habla de una persona tímida, introvertida y con poca destreza para establecer relaciones sociales. Por el contrario, mientras el individuo más busque y mantenga la mirada directamente a los ojos, podemos hablar de una persona extrovertida y segura de sí. Sin embargo, no olviden considerar los flujos naturales de una conversación, porque claro que una persona que habla y nos ve directamente a los ojos todo el tiempo, incomoda y nos habla de una incapacidad para seguir convenciones sociales.

En la interacción cara a cara, los ojos suelen seguir este comportamiento: la persona que habla empieza por no ver a su interlocutor; habla mientras ve a otros lugares y de vez en cuando ve a la persona que tiene enfrente y solo lo mira de nuevo detenidamente cuando termina de hablar (como pasando el turno de conversación). Por otro lado las personas que escuchan tienen la mirada siempre en el rostro de su interlocutor; cuando la otra persona habla los papeles se intercambian.

  • La voz

Todos podemos distinguir cuando a alguien se le quiebra la voz y evidentemente eso nos habla de nerviosismo. Pero como dije anteriormente, en una entrevista de trabajo estar nervioso es algo perfectamente normal, por lo que a todos se nos puede romper en algún momento. Es por eso, que más que identificar cuando esto sucede, es importante prestar atención a la frecuencia (si se repite muchas veces nos habla de una persona insegura, quizá con poca autoestima y que probablemente no soporte trabajar bajo tensión) y el momento en que acontece; no es lo mismo si pasa cuando el candidato se presenta y habla un poco de su experiencia, a si se presenta cuando nos platica de porque tuvo que salir de su anterior empleo.

En cuanto al volumen podemos decir en términos generales, que a menor volumen mayor inseguridad. Claro que a nadie le gusta que nos griten las cosas, la voz del aspirante debe ser fuerte y clara pero sin llegar a ser molesta.

El ritmo de la voz también puede revelar importantes mensajes porque nos habla directamente del proceso cognitivo de las personas. Por ejemplo, si cuando preguntamos por qué le gustaría laborar en esta empresa el ritmo del candidato se acelera, eso nos habla de excitación mental; la persona siente entusiasmo ante la posibilidad de trabajar en la organización y tiene claro el porqué.

Por otro lado, cuando una pregunta se nos complica, nuestro ritmo disminuye considerablemente; si al preguntar, ¿usted cree que posé la experiencia necesaria para desarrollarse en esta vacante?, el ritmo del candidato se reduce, se puede decir que no existe la claridad mental para responder a la pregunta, por lo que muy probablemente tampoco existan en su mente los referentes (las experiencias) a los cuales remitirse.

  • La garganta

Pasar saliva es uno de los signos más evidentes de ansiedad, desconfianza y nerviosismo; uno que han inmortalizado muchas caricaturas cuando el personaje debe enfrentar una situación complicada y hasta tenebrosa.

Como dije anteriormente, más que identificar el gesto es importante prestar atención a la frecuencia y al momento en que sucede.

  • La postura

En términos generales, podemos hablar de posturas abiertas (no se interpone ninguna barrera en la comunicación y nos dejan ver el torso de la persona) y posturas cerradas (se interpone una barrera: cruzarnos de brazos o piernas, entrelazar los dedos o utilizar algún objeto como protección).

En una entrevista de trabajo, Es poco común que un individuo caiga en una postura cerrada, al menos del la cintura para arriba, por lo quizá valga la pena echarle un ojo, discretamente, a los pies; si ambos están bien plantados al suelo, se puede hablar de aplomo y seguridad; si están cruzados (y el amarre se ve tenso) de nerviosismo e inseguridad.

También vale la pena recordar que “la postura de un hombre nos habla de su pasado. La sola posición de sus hombros nos puede dar una indicación de las penurias sufridas, de su furia contenida o de una personalidad tímida” (Davis, F)

Los movimientos corporales.

Al hablar de kinesia debemos hacer una clara distinción entre ilustradores y manipuladores.

Los primeros reflejan seguridad y hablan de que el entrevistado conoce el tema en cuestión. Por el contrario, la falta de ademanes o pocos gestos demostrativos habla de inseguridad, nerviosismo, preocupación, duda o angustia al igual que una comunicación no verbal no natural, cautelosa y lenta.

“Las persona que miente, no se siente cómoda al reforzar con gestos sus respuestas verbales. Éstas tienden a ser artificiosas o huecas porque no van acompañadas de los correspondientes gestos, resultando incongruentes, ya que no existe apoyo no verbal para el contenido de su respuesta verbal” (Martínez, JM).

Por otro lado, los manipuladores consisten en tocar con las manos la cara, el cabello o las orejas; “frotarse la nariz; retirar pelusa, hilos reales o imaginarios de la ropa; sacudirse el polvo o la caspa; ajustarse las gafas; jugar con el pelo; estirar, acariciar o retorcer collares, pendientes o joyas” (Martínez, JM).

Estos gestos nos permiten conocer el estado de alteración (nerviosismo, preocupación, angustia, incomodidad, molestia, etc) de un individuo en determinado momento y son especialmente útiles “cuando aparecen de repente ante preguntas claves, críticas o comprometedoras” (Martínez, JM).

Cabe señalar que los manipuladores pueden aparecer tanto en estados de alta tención y nerviosismo como en un estado de relajación total, por lo que estos gestos deben ser considerados como indicio de engaño únicamente cuando aparecen “sistemáticamente” relacionados a respuestas sobre la posible mentira o engaño.

Según el Dr. Paul Ekman, existen 35 indicios de mímica, gestos o voces que nos pueden dar una guía para conocer si una persona nos está mintiendo. Pero cuidado… “la sola presencia de uno de estos signos, que en su mayor parte indican estados emocionales, no es un indicador seguro y fiable de que la persona esté mintiendo” (Martínez).

Para concluir, es importante mencionar la comunicación no verbal no debe ser tomada como una certeza, sino como una guía, como un fragmento de la comunicación, un método que arroja “pistas” sobre los verdaderos sentimientos, emociones e ideas de  una persona. Siempre es importante recordar que la comunicación humana es muy compleja.

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Fuentes Consultadas:

  • Davis, Flora; La comunicación no verbal. Ed Alianza.
  • Martínez Selva José María. La psicología de la mentira. Paidos 2005.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s