El Asco en la política.

“A mayor sensibilidad o propensión al asco, mayor conservadurismo”.

Nací en una típica familia mexicana. Fu introducido y adopté la religión católica apostólica romana. Estudié del primero de primaria al último año de preparatoria en el Instituto Cumbres, una escuela de los Legionarios de Cristo. Por ende, los libro que leí en mi infancia y adolescencia eran dictados (en mayor o menor grado) por la doctrina que este grupo religioso profesa.

Los actores de socialización que rodearon mis primeros años de vida (sobre todo la escuela) me orillaban hacia el conservadurismo. Se me enseñó e instruyó a rechazar o repudiar “aquellas actividades y actitudes, social y culturalmente, inaceptables”; por supuesto que el divorcio, los hijos fuera del matrimonio, hacerse un piercing, un tatuaje, traer el pelo largo, escuchar a grupos de rock pesado, leer novelas con algún elemento de erotismo, la homosexualidad, el aborto y la eutanasia, eran amorales; estaban mal.

Sin llegar jamás al extremismo, como respuesta a estos estímulos generé repugnancia hacia ciertas diversidades y estas marcaron de alguna forma mis afinidades políticas. Me permito platicarles esto, porque recientemente algunos estudios han demostrado que el asco tiene una “influencia sobre nuestros juicios morales e inclinación política”.

(…)Haidt se dio a la tarea de investigar sobre el asco en la moralidad, demostrando que al inducir esta emoción por medio de hipnosis a un grupo de participantes, estos tendían a aumentar la severidad de sus juicios morales respecto a la violación de aquello que atentara contra el orden social establecido” Rodríguez Eugenia. 

Desde mi interés por el estudio de las emociones, todo lo anterior me parece especialmente revelador y me hace preguntarme: ¿qué tanto mis ideas políticas cambiaron desde que he procurado desarrollar una inteligencia emocional? Y es que la repugnancia es una emoción (cercana a la aversión, al odio, y al asco) que como cualquier otra, se puede identificar, conocer y gestionar.

A lo largo de licenciatura me recuerdo como un joven con ideas más conservadoras y no tan tolerantes hacia algunas actividades y actitudes sociales. Sin embargo, hacia el final de la carrera me apasioné por el tema de las emociones y curiosamente (o no tanto) fue cuando mis ideas políticas comenzaron a cambiar.

Hoy día, creo tener ideas mucho más liberales. Por ejemplo, si bien siempre estaré a favor de la vida, sí creo que cada individuo debe tener la libertad de tomar decisiones sobre su propio cuerpo o existencia (porque también estoy convencido de que temprano o tarde, todos afrontaremos las consecuencias de nuestras decisiones). También comprendo que nos soy poseedor de una verdad universal, que nuestro conocimiento es limitado, que nuestra perspectiva está restringida por los sentidos y que por estas razones no puedo juzgar tan a la ligera “lo que está bien o está mal”.

Por otro lado, para el Dr. Paul Ekman, las emociones tienen la capacidad de unirnos pero también dividirnos como especie, y la repugnancia, sin ser negativa per se (desde un punto de vista evolutivo es mecanismo de supervivencia), es una de las más peligrosas.

Para Ekman, la repugnancia es la emoción que propició el holocausto. Si uno analiza la comunicación (verbal y no verbal) de Hitler o Goebbels, por ejemplo, puede encontrar un fuerte sentimiento de aversión para con el pueblo judío; “los judíos eran “parásitos “, eran” “insectos”. Había que exterminarlos porque eran escoria”.

Es importante mencionar que sería ridículo pensar que cualquier individuo con ideas conservadoras sería capaz de cometer una atrocidad como lo es un genocidio. Y es que no es que lo seres humanos nazcan con un odio innato hacia ciertos grupos sociales, sino que ciertos elementos (como los actores de socialización) y circunstancias (abusos, discriminación, maltrato físico o psicológico, ect.) orillaron a estos individuos a abandonarse ante la repugnancia. En otras palabras, que el conservadurismo sólo derivará en crímenes contra la humanidad, cuando el miedo, la ignorancia y la aversión, nublen el juicio y propicien desequilibrios mentales en los perpetradores.

Por supuesto que tampoco podemos considerar que la repugnancia sea una emoción exclusiva de quienes tienen ideas conservadoras, si bien David Pizarro, “quien investigó la correlación entre la sensibilidad al asco y la orientación política de los individuos,…encontró el mismo patrón: quienes reportaban mayor sensibilidad o propensión al asco, también se reconocían ser más políticamente conservadores…”, todos los seres humanos sentimos está emoción hacia algo.

De hecho, en muchos personajes políticos que presumen de ser liberales, el asco hacia otros individuos, grupos o instituciones es considerable y evidente. Lo anterior me hace recordar una pregunta que el Dalai Lama le formuló a al físico David Bohm:

(…) desde la perspectiva de la ciencia moderna, aparte del problema de una interpretación equivocada ¿qué tiene de de malo la creencia en la existencia independiente de la cosas? Su Respuesta fue reveladora. Me dijo que, si examinamos las diversas ideologías que tienden a dividir la humanidad, como el racismo, el nacionalismo extremista o la lucha de clases marxista, vemos que uno de los factores clave de su origen es la tendencia de percibir las cosas como intrínsecamente divididas y desconectadas. De este error de de concepto surge la creencia de que cada una de dichas subdivisiones es esencialmente independiente y existente en sí misma”  Dalai Lama .

Desde mi punto de vista, lo anterior sugiere que mientras más nos alejemos del centro nuestros pensamientos, palabras y acciones tendrán un mayor potencial destructivo. En otras palabras, que el radicalismo (hacia la derecha o la izquierda) es el que otorga verdadero poder a la repugnancia.

Es así, que si bien las personas más propensas a esta emoción, suelen tener juicios morales más estrictos y una predisposición al conservadurismo, la repugnancia no es exclusiva de esta tendencia política y sólo será peligrosa si los individuos, cegados en su extremismo, se creen poseedores de una verdad universal. 

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Fuentes Consultadas:

  • Dalai Lama, El universo en un solo átomo, México, Debolsillo, 2007.
  • Ekman, Paul. Emotional Awareness: A conversation between The Dalai Lama and Paul Ekman. Ed. Holt. 2008
  • Ekman, Paul. Emotions Revealed. Ed Holt. New York 2007.
  • Rodríguez Eugenia. El poder del asco, Reporte Índigo http://www.reporteindigo.com/piensa/ciencia/el-poder-del-asco

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