El papel del autoengaño: de Lance Armstrong a Gustavo Madero.

Para muchos, Lance Armstrong no sólo era uno de los atletas más grandes de todos los tiempos, sino un verdadero ejemplo de vida.

Sin embargo, y como seguramente ustedes ya saben, la semana pasada Armstrong reconoció en una entrevista, haber tomado sustancias ilegales para incrementar su rendimiento.

La comunicación no verbal de Lance a lo largo del programa está llena de contrastaste, de sentimientos encontrados. Armstrong comienza mostrando gestos de autocensura (un esfuerzo inconscientemente por controlar sus palabras), de abatimiento e de ira.

Al principio, le cuesta trabajo aceptar ante la cámara el uso de sustancia ilegales, y llaman la atención los gestos de abatimiento, sobre los culpa, y los de ira sobre los tristeza. En otras palabras, que no vemos mucho arrepentimiento.

Conforme avanza la entrevista eventualmente llega algún gesto de culpa  y empezamos a ver algunas indicios de desprecio e ira (quizá hacia sí mismo). De igual forma, vemos esas mismas expresiones contra su deporte y otros ciclistas.

Armstrong muestra indicios de honestidad al afirmar que él no tomaba nada que otros no tomaran. Precisamente sobre esta declaración,  es interesante analizar el papel que el autoengaño jugó en la carrera de este atleta. Y es que hubo un momento que para él doparse no representaba un trampa pues “todo el mundo lo hacía”.

Para David Livingstone, el autoengaño es “cualquier proceso mental o comportamiento cuya función es ocultar información de la propia mente consciente”.

En relación a esta definición, quien de plano parece vivir en un autoengaño es Gustavo Madero Muñoz.

Y es que el presidente nacional de PAN afirmó en su informe anual de labores que la “inequidad” y la existencia de “poderes fácticos” fueron los permitieron el regreso del PRI al poder y la derrota de su partido.

Lo que llama particularmente la atención, es que al documento le sobran minimizaciones y justificaciones, pero le falta mucha autocrítica:

A líder panista se le olvida que el blanquiazul no tuvo la capacidad de construir un candidato a la altura de las elecciones presidenciales, que el partido llegó con una seria división al proceso electoral y que como dicho varios analistas políticos, los panistas terminaron por convertirse en lo que tanto criticaron.

Según José María Martínez, el autoengaño cumple las funciones de proteger, de crear o de  conservar una imagen determinada ante los demás. Tal parece que el autoengaño en el que vive el señor Madero pretende desviar la atención de que él podría ser, en números, el peor presidente en la historia del Partido Acción Nacional.

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José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

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