El papel de la culpa en la detección del engaño.

“Las tres emociones, más frecuentes, que experimentan las personas cuando mienten son el miedo, la culpa, y en cierto modo sorprendente, el deleite” Ekman Paul.

Interpretar correctamente el lenguaje corporal exige un conocimiento pleno de la naturaleza de las emociones. En esta ocasión y para dar respuesta a una pregunta que llegó a través de un comentario a este blog, nos centraremos en la culpa.

Fredy Kofman define está emoción, como “el enojo dirigido hacia nosotros mismos. Nos sentimos culpables cuando creemos que no hemos actuado de acuerdo con nuestros valores. Piense en alguna ocasión en la que se sintió culpable: podrá advertir que su culpa era producto de que creía haber cometido una trasgresión que había perjudicado a alguien. De acuerdo a sus valores, usted había actuado de manera indebida. La culpa demanda una disculpa, un esfuerzo por emendar el error” (Kofman, Fredy 2011).

En un partido de fútbol es común observar está emoción cuando un jugador falla una oportunidad clara de gol; quizá baje el rostro, se lleve las manos a la cara o haga algún otro gesto que le permita esconder el rostro:

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Podemos considerar que cubrir la cara es la expresión más característica de la culpa, sin embargo y evidentemente, cuando de inferir un engaño se trata la cosa se complica. Y es que al perpetrar una mentira yo puedo conscientemente hacer un esfuerzo por evitar caer en este gesto. Algo similar pasa con el contacto visual; no siempre (contrario a la creencia popular) que nos ven fijamente a los ojos nos están hablando con la verdad.

Es importante mencionar que para el Dr. Paul Ekman la culpa no es una emoción básica y no tiene un microexpresión característica, por lo que no es universal y sí puede presentarse de diferentes formas, en diferentes culturas.

Quizá la forma más sutil de la culpa (y que no es fácilmente manipulable)  la encontramos en la frecuencia del parpadeo. Cuando incurrimos en una mentira no autorizada (sentimos que estamos siendo injustos con alguien o nos arrepentimos de algo) el número de parpadeos por minuto tiende a incrementarse considerablemente. Para el etólogo y antropólogo Desmond Morris, lo anterior es una forma de abandono y un intento desesperado, e inconsciente, por negar la realidad.

Finalmente, ¡cuidado! La culpa sólo dará indicios cuando quien nos engaña siente que está actuando en contra de sus valores. Quienes se autoengañan y justifican mentalmente su mentira una y otra vez, podrían no arrojar ninguna señal de culpa porque simplemente no la sienten.

Es por eso que en términos de detección del engaño, siempre será mucho más eficiente recurrir al micro-lenguaje, a esas siete expresiones (felicidad, tristeza, miedo, sorpresa, ira, repugnancia y desprecio) que al menos en una vigésima de segundo, escapan de nuestro control.

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Fuentes Consultadas:

David Livingstone; ¿Por qué mentimos? Las raíces del engaño y el inconsciente” 2011,  New England Univerity.

Davis, Flora; La comunicación no verbal. Ed Alianza.

Desmod Morris; Documental “El mono desnudo”.

Ekman, Paul. Emotions Revealed. Ed Holt. New York 2007.

Kofman, Fredy. La Empresa Consciente, Punto de Lectura, México 2011.

Martínez Selva José María. La psicología de la mentira. Paidos 2005.

Anuncios

One thought on “El papel de la culpa en la detección del engaño.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s