Nos esperan guerras peligrosas.

misiles2

La idea de que en la actualidad un individuo puedo asesinar a cientos o miles de personas sin ni siquiera verlos nos debería aterrorizar. Evidentemente, la tecnología ha contribuido a que las guerras cada día sean más riesgosas (más destrucción y más muertes), pero hay otro elemento que potencializa su peligrosidad: la obstaculización de la empatía.

La empatía se puede describir como una secuencia de tres pasos, te veo, siento contigo y entonces actúo para ayudarte”, pero en el caso de los misiles de medio y largo alcance, por poner un ejemplo, la primera condición simplemente no se da.

Según el Dr. Paul Ekman, la última vez que se llevó a cabo una investigación en combate, la mitad de los soldados estadounidenses jamás apretaron el gatillo. Y es que dicen que quitarle la vida a un humano es algo extremadamente difícil. Es por eso que durante el entrenamiento militar, se busca introducir en la mente de los reclutas que el enemigo representa maldad y un peligro eminente para la nación—y en el caso de los defensores de la humanidad (los del país de las barras y las estrellas), para el mundo—. El objetivo evidentemente es facilitar la tarea de dispararle a alguien; los hacen percibir objetos y no humanos para que entonces no pueda aparecer ni la compasión, ni la empatía.

En las guerras de antaño, en el cara a cara, observar el dolor infligido provocaba que por lo menos algunos se abstuvieran de matar, pero en la actualidad no es necesario ver el sufrimiento del enemigo, ni tampoco el de los civiles que buscan a toda costa huir del bombardeo. Las víctimas de la guerra muchas veces ya no tienen un rostro y eso nos debería aterrorizar.

Para el científico naturalista David Attenborough, las expresiones faciales originalmente tuvieron (y tienen) una importante función social que no necesariamente es conscientemente dirigida. Y es que para los seres humanos históricamente ha sido fundamental, elaborar, reconocer e interpretar estos gestos, para poder interactuar eficientemente con otros individuos (bajo ciertas circunstancias, también puede ser considerado un asunto de sobrevivencia).

Sin embargo, hoy día en la guerra, pero también en la vida cotidiana nos hemos dejado de ver el rostro; caminamos ansiosos y con prisa sin contemplar nuestro alrededor; decimos hola o buenos días por reflejo y sin reglar una sonrisa el proceso; nos cerramos a la pantalla de una televisión, de una computadora o de un celular, pero olvidamos que estas realmente no interactúan con nosotros.

El ser humano es el animal social por excelencia, pero al ritmo que avanza la tecnología y nosotros nos insertamos en la misma, bien podría dejar de serlo; cómo no recordar y considerar la crítica prospectiva que la película Wall-E hace a nuestra sociedad.

Quizá lo más preocupante y peligros del asunto es que para sentir empatía necesito verte, pero paradójicamente en un “mundo plano” donde esto es relativamente es más sencillo, menos nos vemos;  la deshumanización impera en el siglo XXI.

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Fuentes Consultadas:

Ekman, Paul. Emotional Awareness: A conversation between The Dalai Lama and Paul Ekman. Ed. Holt. 2008

Goleman Daniel. La inteligencia Emocional. Javier Vergara Editor 1995.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s