¿”Lie to me” a la mexicana?

“Un hombre había ido a una embajada a pedir una visa…mientras hablaban, el que lo entrevistaba notó algo extraño: cuando le preguntó por qué quería la visa, vio una momentánea expresión de desagrado en el rostro del hombre. Alerta, el entrevistador le pidió que esperara unos minutos y fue a otra habitación a consultar un banco de datos de INTERPOL. El nombre de esta persona apareció como el de un fugitivo, buscado por la policía en varios países” 

Este fragmento contenido en la obra “Inteligencia Social” de Daniel Goleman, nos ilustra las ventajas que ofrece una correcta interpretación del lenguaje corporal y que pueden ser aprovechadas en diferentes áreas profesionales relacionadas con la seguridad.

Recientemente Katherine Olier, sub-directora de la Academia Internacional de Formación en Ciencias Forenses, señaló en una entrevista para Grupo Reforma la importancia de que las autoridades mexicanas (policías, ministros, jueces, agentes aduanales, etc.) se capaciten en comunicación no verbal para que puedan detectar gestos que no coinciden con las declaraciones de los inculpados.

Y es que como dice David Livingstone, autor de “Porque Mentimos: Las raíces del engaño y el inconsciente”, “dado que el lenguaje se presta para la deshonestidad, tiene sentido privilegiar los signos no verbales sobre las palabras solas cuando se trata de reconocer el engaño”. 

De hecho, Olier  reveló que el “el 80% de los detenidos recurre a alguna mentira al presentar su declaración”.

Y no, no estoy hablando de formar adivinos o psíquicos, sino personas capaces de interpretar emociones, contrastarlas con información previa y un contexto.

Cabe señalar que nuestras emociones y sentimientos nunca dejan de enviar mensajes, incluso cuando las personas tratan de reprimir cualquier señal sobre las mismas, esta energía en movimiento tienen la habilidad de filtrarse. En otras palabras y cómo dice Goleman, “cuando se trata de emociones no podemos no comunicar”.

El experto mundial en el tema es el Dr. Paul Ekman. Él definió y comprobó científicamente la existencia de siete emociones básicas (felicidad, tristeza, miedo, sorpresa, ira, desprecio y repugnancia), que son universales y que en al menos, en una vigésima de segundo, escapan a nuestro control.

Esto quiere decir que cuando mentimos, inconscientemente el rostro puede contradecir nuestras palabras. Y si bien solo el  0.0025% de la población mundial puede advertir la presencia de estas microexpresiones sin un entrenamiento previo, existen programas, diseñados por el propio Ekman, para poder desarrollar esta habilidad.

Finalmente, agencias como la CIA y el FBI están entrenando a sus agentes en la detección de mentiras mediante la interpretación de la comunicación no verbal; James J. Newberry agente de la agencia de inteligencia estadounidense, es considerado uno de los mejores detectores de mentiras en el mundo.

¿Qué les parece?, ¿Ustedes creen que valdría la pena iniciar un programa de capacitación en comunicación no verbal en diferentes instituciones de seguridad de nuestro país?

 José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

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