Cuando se vuelve imposible escuchar al otro (Inteligencia Emocional).

Un señor ya entrado en años desciende de un autobús; ha llegado a su destino final. Con un pausado caminar se acerca al portaequipajes mientras busca en sus bolsillos la contraseña para reclamar sus maletas.

De pronto, la desesperación se hace presente y gradualmente se intensifica; busca en sus bolsillos delanteros, en los traseros, en los interiores y exteriores de su abrigo, busca en la cartera, regresa a las bolsas, saca todas sus pertenencias de las mismas y nada; la contraseña ha desparecido.

El señor está cansado del viaje y lo único que quiere es llegar a su casa. Decide acercarse con responsable del equipaje pensando que no habrá mayor problema y dice:

-Esa maleta de ahí es mía, mientras señala con el dedo índice.

El señor jala el bulto, pero antes de entregárselo le pide el comprobante.

-Lo perdí, pero esa es mi maleta.

-No le puedo entregar el equipaje sin la contraseña señor. Responde el auxiliar.

Entonces, el señor que ha viajado por más de ocho horas ve al trabajador de la empresa de autobuses como un obstáculo que se interpone entre él y su objeto de deseo. Inadvertidamente y paulatinamente su ritmo cardiaco se acelera; la ira ha llegado.

-Pero te digo que es de mi pertenencia, no me quiero robarme nada, ¿Qué quieres que haga si perdí el papelito?

El rostro del señor se endurece y también sube el tono de la voz. Las emociones son contagiosas y entonces el trabajador responde:

-Eso yo no lo sé, solo hago mi trabajo y si usted no me entrega el papelito, no le entrego nada.

Se enfrascan en una discusión y parece que poco les importa que varias personas atestiguan su discusión, pero que sobre todo, que esperan también para reclamar su equipaje e irse a casa.

Entre reclamos y señalamientos, el señor le sugiere a su interlocutor abrir la maleta para comprobar que efectivamente es de él:

-Lo primero que vas a encontrar son unos juguetes, son para mis nietos.

Una propuesta lógica y quizá a partir de ella podrían haber buscado una solución al problema pero ya es demasiado tarde. Ambos están molestos y su capacidad para reflexionar se ha nublado, son víctimas del instinto y lo que les importa a estas alturas solo es salirse con la suya.

Es hora de que aborde el autobús, por lo que no sabré en que terminará la discusión, pero me quedo reflexionado sobre el asunto: este tipo de situaciones nos suceden a menudo y no solo con algún extraño que se cruza en nuestro camino. ¿Cuántas veces no discutimos con nuestra pareja, algún amigo, familiar o compañero de trabajo por cuestiones menores  o que bien podrían evitarse?

Y es que la ira es enemiga del dialogo. Lo anterior se hace evidente si consideramos que para llegar a un punto de acuerdo es necesario atender los argumentos de nuestro interlocutor, pero cuando el corazón sube de cien latidos por minuto…el cuerpo segrega adrenalina y entramos en un estado fisiológico en el que se hace imposible escuchar al otro”. John Gottman

El problema de lo anterior, es que no estamos haciendo ejercicio, sino que supuestamente estamos “conversando” con un igual.

Es cierto, las emociones tienen la capacidad de aparecer sin que nosotros nos percatemos hasta que muchas veces ya es demasiado tarde; hicimos o dijimos algo de lo que probablemente nos vamos a arrepentir. Sin embargo, sí es posible intervenir durante o después (con un adecuado entrenamiento mental, incluso antes) del surgimiento de está emoción y así evitar que una discusión se salga de nuestro control.

¿Cómo?

Procurando controlar nuestra ritmo cardíaco a través de la respiración. Para lograrlo puedes utilizar la siguiente método: “Respira en 4 segundos para tomar aire por la nariz de manera lenta, 4 segundo para retener y otros 4 para soltar lentamente por la boca. Repite este proceso 5 veces”.

A ninguno de nosotros nos gusta enojarnos. La ira no solo no produce sensaciones placenteras, sino que suele meternos en más problemas, por lo que probablemente valga la pena “aprender a pisar el freno” (respirar). Quizá en los primeros intentos o ante algunas situaciones críticas, no lo logremos, pero es importante recordar que la fórmula para desarrollar la inteligencia emocional es:

“Motivación + Compromiso +Práctica Prolongada +Retroalimentación”.

 José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Fuentes Consultadas: 

  • Goleman Daniel “¿Qué hace a un líder?”  Harvard Buisness Reviewen América Latina. Octubre 2004.
  • BBC. PQ LA CARA HUMANA. Volumen I, 2000.
  • Ekman, Paul. Emotions Revealed. Ed Holt. New York 2007.

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