Receta para una nueva educación (Inteligencia Emocional).

“En la actualidad dejamos librada al azar la educación emocional de nuestros hijos, con resultados cada vez más desastrosos. Una solución consiste en tener una nueva visión de lo que las escuelas pueden hacer para educar al alumno como un todo, reuniendo mente y corazón en el aula” Daniel Goleman.

Días atrás, la diputada federal Leticia Calderón (PRI) propuso una iniciativa para “fomentar en la educación básica la práctica del amor, honestidad, responsabilidad, amistad, solidaridad, tolerancia, igualdad, pluralidad, democracia, equidad y valores sociales fundamentales como principio de la convivencia armónica entre las personas”.

Suena bien, ¿no? Sin embargo, esta eventual adición al artículo 7º de la Ley General de Educación tiene pies pero poca cabeza. De hecho, y al analizar el artículo en cuestión, pienso que la propuesta (si bien es valiosa porque refleja una necesidad) abona muy poco como eventual solución a la problemática que la propia priísta menciona.

Y es que el artículo habla de contribuir al desarrollo integral del individuo, de promover e infundir valores como la justicia y la democracia, pero la pregunta es ¿si estos fines, ya establecidos en el artículo,  están contribuyendo a educar a los alumnos “como un todo”?

Si revisamos a autores como Ken Wilber o Fredy Kofman, solo por mencionar algunos, nos percataremos que los valores propuestos por la diputada están contenidos dentro de su enfoque integral. Es decir, que cuando hablamos del desarrollo integral de un individuo, la honestidad, la responsabilidad o la amistad, entre muchos otros aspectos, están (o deberían estar) implícitos. Es por eso que en el mejor de los casos, la iniciativa de la diputada solo contribuye a especificar un aspecto de lo que por “educación integral” deberíamos entender.

En el mismo orden de ideas, vale la pena mencionar que solo otras dos fracciones del artículo (VIII Y IX) en cuestión, consideran impulsar y estimular lo que Howard Gardner llama “inteligencias múltiples”.

Ciertamente y en palabras de la diputada, en la actualidad nuestro país atraviesa por “una situación compleja” en materia de valores, “reflejada en la violencia diaria que vivimos en las esferas familiar y social, en la desintegración familiar, así como el deprimente lugar internacional que ocupamos respecto a la corrupción”.

¿Pero es acaso esta adición por sí sola una solución viable a esta crisis? Desde mi particular punto de vista no, y es por eso que deberíamos profundizar  y ser mucho más concretos en las propuestas que elaboramos; no solo se trata de suenen bonito.

Es por lo anterior que me permito compartir algunas ideas al respecto. Hoy día, diferentes y reconocidas investigaciones hablan que en el mejor de los casos el coeficiente intelectual aporta tan sólo un 20% de los factores determinantes para conseguir el éxito, mientras que el otro 80% depende de otros factores que se atribuyen a otros tipos de inteligencia, como la emocional.

Según Daniel Goleman, la inteligencia emocional provee un conjunto clave de habilidades para la vida de cualquier individuo y que, en general, escasean en nuestra actual sociedad civil. “habilidades tales como ser capaz de motivarse y persistir frente a las decepciones; controlar el impulso y demorar la gratificación, regular el humor y evitar que los trastornos disminuyan la capacidad de pensar; mostrar empatía y abrigar esperanzas.”

En mi opinión, las habilidades mencionadas anteriormente, no solo contribuyen directamente a desarrollar los valores propuestos por Leticia Calderón, sino que deberían ser prioritarias ya que sin un equilibrio emocional, la capacidad de cada individuo para reconocer sus ideales y valores se obstaculiza. La buena noticia en este sentido, es que en la actualidad existen programas probados, medidos y orientados a “educar emocionalmente” a los individuos.

Estoy seguro que en nuestro país existen, escuelas y maestros que de una u otra forma promueven y buscan desarrollar esta inteligencia en sus alumnos (intuitiva o conscientemente), pero lo que propongo en este texto, es otorgar desde la ley, la importancia que esta educación merece; es incluir en el sistema educativo, programas, materias y talleres encaminados a generar una inteligencia emocional en los niños mexicanos.

Finalmente, dejo a su consideración una propuesta para el artículo 7º de la Ley General de Educación:

  • Desarrollar la inteligencia emocional en los individuos, para estimular la autoconciencia, autorregulación, motivación y empatía en favor del mejoramiento de la convivencia social.

¿Cómo?

Por supuesto que lo anterior requería de una capacitación especial para los maestros, pero es una inversión que vale la pena considerar pues esto, por si solo, tendría enormes beneficios para la educación en México:

En los últimos años los doctores Paul Ekman y Alan Wallace “…crearon un programa de 42 horas que integra los métodos y el conocimiento de las neurociencias y la psicología moderna con técnicas contemplativas para cultivar el balance emocional (CEB por sus siglas en inglés). Este programa se impartió por vez primera a un grupo de maestras en Estados Unidos. Investigadores de la UCLA realizaron un riguroso estudio para medir la efectividad del programa…algunos de los resultados observados fueron que: 1) la satisfacción que las maestras sentían y la percepción del significado que tenía ejercer su profesión aumentó notoriamente, mientras que 2)  el estrés se redujo…”. (Emiliana Rodríguez).

Así que si queremos una nueva educación debemos empezar a considerar formalmente (desde las leyes, desde la misión y la visión de la SEP)  a la inteligencia emocional como una herramienta clave para el desarrollo integral de los niños y jóvenes mexicanos.

José Manuel Guevara S

Twitter: jmguevaras

Fuentes Consultadas:

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2 thoughts on “Receta para una nueva educación (Inteligencia Emocional).

  1. Muy buen artículo, estoy de acuerdo, la educación que tenemos actualmente en nuestro país está orientada básicamente a lo técnico o científico solamente, dejando de lado cosas tan importantes como la educación emocional que mencionas y otras como la educación del talento, emprendurismo o hasta educación financiera.
    Hay que considerar que el proceso de transformación que esto implica (capacitación a los docentes, modificación de leyes, etc.) va a ser largo y complejo, sin embargo se debe de empezar con urgencia. Y mientras esto se va danto, creo que todos tenemos la responsabilidad de fomentar estos valores a nuestros hijos y a nosotros mismos, tenemos hoy más que nunca la información al alcance, como lo menciono en mi artículo http://www.juditvillarreal.com/2012/10/mala-educacion-las-deficiencias-trascendentales-que-nos-estancan-como-sociedad/
    Felicidades José Manuel por compartir este post!

    1. Judith:

      Muchas gracias por tu comentario. Sin duda es un proceso largo, y mientras hacemos nuestros esfuerzo por hacer ver a las autoridades la urgencia de cambiar nuestro sistema educativo, como tú bien dices, es nuestra responsabilidad promover la inteligencia emocional en nuestro entorno.

      Un afectuoso saludo,

      JM

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