De la corrosión social al suicidio.

”Y, en efecto, el hombre no es hombre más que por vivir en sociedad”.

Al pensar en Emile Durkheim y su aplicación del método sociológico al estudio del suicidio, no puedo no pensar en la importancia de las conexiones sociales para nuestra especie humana.

Cabe señalar que el presente texto no pretende analizar la relevancia de este pensador francés en la consagración de la sociología como una ciencia empírica, sino reflexionar sobre una de las variables que afectan directamente los índices de muertes deliberadamente provocadas y descritos en su obra.

Para Durkheim, el suicidio es un fenómeno individual que responde a causas sociales  y uno de sus principales objetivos era “distinguir la sociología de la psicología, por esta razón se concentro en explicar las variaciones en las tasas de suicidios entre diferentes grupos sociales durante el mismo periodo y las variaciones para los mismos grupos en diferentes periodos” (Hugon, Elodie).

En base a su investigación, este sociólogo francés señalo cuatro diferentes tipos de suicidio: egoísta, altruista, anómico y fatalista. Para fines de esta reflexión, consideraremos el primero:

Haciendo una comparación entre dos comunidades (una de católicos y otra de protestantes), Durkheim descubrió que uno de los factores que afectaban directamente los índices de suicido eran las “conexiones sociales” (los vínculos, la cooperación y la empatía para con los miembros de una sociedad). En otras palabras, dilucidó que los devotos católicos eran más propensos a relacionarse con la comunidad que los protestantes, y que esta variable contribuía a que las muertes deliberadamente provocadas fueran menos en el primer grupo social.

Curiosamente–o no tanto–otros hallazgos en relación a este tipo de suicidio, fueron que la tasa de tendía a ser más alta entre los solteros y que la misma tasa disminuía en tiemposde guerra (porque la comunidad entonces se unía en pos de un enemigo común). La conclusión; “los grupos con fuertes lazos sociales experimentan una tasa de suicidio más baja”.

Desde mi punto de vista, los anteriores descubrimientos dejan en claro la terrible crisis social que nos aqueja hoy día. Y es que mientras más se comprueba científicamente que los seres humanos “estamos fabricados, conectados para relacionarnos” menos lo hacemos.

“El descubrimiento más importante de la neurociencia es que nuestro sistema neuronal está programado para conectar con los demás, ya que el mismo diseño del cerebro nos torna sociables, al establecer inexorablemente un vínculo intercerebral con las personas con las que nos relacionamos…En la medida en que la ciencia pone de manifiesto la necesidad de las relaciones, éstas parecen hallarse cada vez más en peligro. (Goleman, Daniel 2006).

En los últimos años esta crisis también se ha vistos reflejada en los índices mundiales de suicidio: “Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se suicidan en el mundo cerca de un millón de personas. De hecho, el suicidio es la primera causa de muerte violenta. Hay más personas que fallecen por su propia voluntad que la suma total de todos los muertos provocados por los homicidios y las guerras, un dato espeluznante si tenemos en cuenta las carnicerías constantes que asolan el ensangrentado planeta en que vivimos. Además, por cada suicida que logra su objetivo hay una veintena de intentos infructuosos, con su secuela de heridas, envenenamientos y hospitalizaciones diversas”(Montero, Rosa 2004).

Y es que en la actualidad es bastante común encontrar a personas que prefieren conectar con el Ipod, el celular, la computadora, los videojuegos o que se aíslan obsesionándose con su trabajo y olvidándose que existen otros seres  sociales (muchas veces su pareja o sus hijos) a tan solo unos metros de distancia.

Nuestra torpeza social nos tiene en Jaque. El psicólogo estadounidense Daniel Goleman afirma que uno de los factores claves de la compasión es el poder darse cuenta que alguien nos necesita, pero muchas veces no somos ni capaces de advertir o tomar conciencia de lo que sucede en nuestro entorno. Lo anterior representa un enorme riesgo porque poco a poco, ese egoísmo, nos deshumaniza.

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

  • El suicida egoísta, El Paìs: http://elpais.com/diario/2004/10/24/eps/1098599231_850215.html

Posts Relacionados:

Anuncios

One thought on “De la corrosión social al suicidio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s