Sobre la personalidad y capacidad de liderazgo del virtual próximo presidente de México

“Para un líder es más importante “ser” que “hacer”, la emoción que el intelecto, el espíritu que la materia”Fredy Kofman.

La mala noticia

Quienes piensan que en Enrique Peña Nieto encontraremos a un líder diferente a sus antecesores priístas, están equivocados. En su personalidad, en su carácter, en su formación, en su experiencia  y en su comportamiento, no encuentro evidencia para pensar lo contario.

A lo largo de su carrera y en su rol de político, Peña Nieto se ha caracterizado por ser un individuo que reprime sus emociones para proyectar autocontrol (una característica relacionada al poder, anteriormente las emociones eran vistas como un signo de debilidad). En otras palabras, el priísta privilegia considerablemente la razón sobre la emoción, lo que deriva en una persona muy estructurada y lógica de pensamiento.

“La incompetencia emocional se manifiesta de dos maneras: explosión y represión”. Kofman, Fredy

En 1998, el psicólogo estadounidense Daniel Goleman aseguró que si bien “inteligencia, firmeza, determinación y visión” son elementos claves de un liderazgo efectivo, también son insuficientes. En sus investigaciones descubrió que los líderes verdaderamente efectivos se distinguen por un alto grado de inteligencia emocional.

Aún recuerdo que en la conferencia “La imagen política en México rumbo al 2012”,  Víctor Gordoa mencionó que el entonces pre candidato, era percibido como un político que no se engancha ante los ataques y que sabe desviar la atención de los mismos.

Sin embargo, que en una deliberada actuación Peña logre proyectar esta imagen, no  quiere decir que al interior de su sistema las cosas estén tan tranquilas como él aparenta.

“La primera consiste en expresar los sentimientos permitiéndose conductas contraproducentes q sólo sirven para descargar impulsos emocionales. “La segunda consiste en ocultar los sentimientos tras una fachada de estoicismo, simulando que nada ocurre a pesar de sentirse furioso” Kofman, Fredy.

Con “bombo y platillo”, nos anunciaron a candidato de una nueva generación, pero basta escucharlo y observarlo para recordar a los políticos de la vieja escuela del PRI. El priísta maneja un arraigado y tradicional estilo institucional en donde las emociones y sentimientos son ignorados, desplazados a un segundo o tercer plano.

Por otro lado, un ojo más entrenado en la interpretación del  lenguaje corporal podrá notar que constantemente aparecen en el ex Gobernador gestos y expresiones de soberbia, repugnancia y desprecio. Cabe señalar que detectar estos inicios no es tan fácil; Enrique Peña Nieto está entrenado para guardar las apariencias, para comportarse como un cordial demócrata y encarnar a la perfección aquella frase célebre que dice “Cubre tu mano de hierro con un guante de terciopelo”.

El problema de todo lo anterior es que según estudios de la Universidad de Stanford y retomados por Daniel Goleman en “La Inteligencia Social”, la represión emocional genera tensión, estrés, desconcentración, aumento en la presión sanguínea (características que no contribuyen a un estado emocional sano y permean la capacidad de liderazgo efectivo)  y puede derivar en comportamientos o perfiles narcisistas y/o maquiavélicos. Pero esto no es para asustarse, no es algo que no hayamos vivido (o estemos viviendo) con otros políticos y gobernantes; cuando el poder no es ejercido por un “ser humano maduro y saludable, quien ha logrado un pleno desarrollo de su humanidad”[1], enferma a cualquiera.

“La represión genera una carga que aumenta progresivamente hasta alcanzar un nivel imposible de tolerar; es entonces cuando las personas explotan con desastrosas consecuencias para sí mismas y para los demás” Kofman, Fredy.

Gracias a los avances de la neurociencia, “el ser humano ha descubierto la importancia de armonizar la razón con la emoción[2]  y lamentablemente las capacidades emocionales de nuestro virtual próximo Presidente dejan mucho que desear.

La buena noticia

El liderazgo efectivo también puede nacer desde la ciudadanía.

La sociedad civil mexicana dio señales de vida en el pasado proceso electoral y cada vez más entramos en conciencia de que el Presidente de México (y cualquier otro gobernante o funcionario público) está ahí para que aprobemos o reprobemos sus decisiones, para que le exijamos que cumpla sus compromisos de campaña y para que le reclamemos si no lo hace.

Peña Nieto no representa a un nuevo PRI, no representa un nuevo liderazgo político; es un moderno empaque con el mismo contenido.

Sin embargo, si los ciudadanos despertamos, no hay porque temer el regreso de este partido.Yo me quedocon una frase de Enrique Krauze: “Quizá el PRI no cambió en estos 12 años, pero los que sí hemos cambiado somos nosotros”.

Ahora es hora de demostrarlo.

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

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[1] Maslow Abraham

[2] Gordoa, Víctor

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2 thoughts on “Sobre la personalidad y capacidad de liderazgo del virtual próximo presidente de México

  1. LAMENTABLEMENTE ES CIERTO; NOS ESTAMOS JUGANDO NUESTRO FUTURO HACIA LOS PRÓXIMOS SEIS AÑOS. MUY CONVENIENTE SERÍA QUE ÉSTAS TUS INTERESANTES APRECIACIONES FUESEN DEL CONOCIMIENTO PÚBLICO,
    -¿CÓMO?- DIFUNDIÉNDO Y DISCUTIÉNDOLO EN ALGUNOS DE LOS FOROS SERIOS EN TV PRINCIPALMENTE. LO DIGO, PORQUE TAMBIÉN POR DESGRACIA EXISTE UNA TOTAL AUSENCIA DE INTERÉS Ó ATENCIÓN EN LOS ASPECTOS QUE REFLEJAN LA VERDADERA PERSONALIDAD -EN ESTE CASO- DE ENRIQUE PEÑA NIETO, Y QUE MUCHO BIÉN HARÍA TENERLO PRESENTE EN LA OBSERVANCIA DEL MAYOR NÚMERO DE CIUDADANOS. QUEDA CLARO QUE NO ESTOY CONVOCANDO A UNA POSTURA DE BLOQUEO Ó DESCONOCIMIENTO DEL CARGO QUE ESTE SEÑOR OBTUVO POR MERA COINCIDENCIA -TAL COMO MUCHOS ASÍ LO APUNTAN- . Y MUY ESPECIALMENTE LA IDEA, PARA TODOS AQUELLOS QUE POR CUALQUIER RAZÓN LÓGICA Ó NÓ, VOTARON POR ÉL. SALUDOS. FRANK FLAX.

    1. Frank,

      Como siempre muy agradecido por tus comentarios. Una disculpa por responder hasta hoy.

      Pues el próximo Gobierno empieza a tomar forma y en su equipo creo que hay de todo un poco, desde lastres hasta algunos personajes que me dan (cierta) “buena espina”.
      Sin duda estamos aún lejos de que en México, la IE se considere un componente fundamental del liderazgo político. Ojalá esto pueda ir cambiando.

      Un saludo,

      JM

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