La realidad no es lo que nos parece, aprendamos a tolerar (Museo Memoria y Tolerancia).

Hablar del Holocausto, es sin duda hablar de uno de los episodios más obscuros de la historia de la humanidad.

El pasado domingo 24 de junio, tuve la oportunidad de conocer el Museo Memoria y Tolerancia.

Un instante después de contemplar una imponente vista del centro de la ciudad de México, las primeras salas me abruman inmediatamente con el lado más siniestro de nuestra especie.

Sentimientos y emociones no se hacen esperar; tristeza, abatimiento, coraje, ira y desprecio. Terribles imágenes y desgarradores testimonios generan una constante incomodidad en mi sistema.

Aparece un poco de miedo al pisar un vagón en el que transportaban a las personas a los campos de concentración. Terror por entender—por un momento y sin realmente poder hacerlo—lo que gente pensaba, sentía e imaginaba al interior de esa jaula de madera. Finalmente, una gran repugnancia hacia los perpetradores de la “Solución Final”. Ahí están sus fotos y me preocupa no poder no sentir cierto odio y asco hacia ellos.

Por un momento recuerdo que son las emociones las que nos unen y son las emociones las que nos dividen, que son las emociones las que inspiran los aspectos más admirables del ser humano, pero también las que revelan nuestro aspecto más fatídico.

De pronto una frase, una pregunta se apodera de  mi atención:

“¿¿¿Nunca más???”

Conozco la respuesta, sé de antemano que esta montaña rusa emocional no quedará en la sala anterior.

Siguen los genocidios en la Ex Yugoslavia, Ruanda, Guatemala, Camboya, Darfur y Sudán.

¡No hemos aprendido nada!

Busco una respuesta a esta “deficiencia”, a esta “incapacidad” humana y recuerdo una pregunta que el Dalai Lama le formuló al físico David Bohm:

“¿Qué tiene de malo la creencia en la existencia independiente de las cosas?…si examinamos las diversas ideología que tienden a dividir a la humanidad, como el racismo, el nacionalismo extremista o la lucha de clases marxista, vemos que uno de los factores clave de su origen es la tendencia a percibir las cosas como intrínsecamente divididas y desconectadas”.

Quizá esa es la respuesta. Seguimos pensando que las ideas (ideologías) son absolutas, así actuamos, así operamos, así vivimos.

Un estímulo más apela a la memoria antes de pasar a la parte de Tolerancia en el museo. “El potencial perdido” Burbujas de cristal simbolizan la vida de un niño asesinado en alguno de los genocidios.

En la Tolerancia encuentro un poco de esperanza. Y es que un mural me recuerda que hay quienes también han dedicado su vida a construir un mejor entorno al que recibieron. Me apasiono leyendo como las palabras de Gandhi y Martin Luther King se oponen con argumentos magistrales a las de Stalin y a las de Hitler.

El recorrido sigue; diálogo, discriminación, Derechos Humanos, el poder de los medios de comunicación, la riqueza de la diversidad, actos que inspiran, realidades intolerables.

Finalmente llegamos a una sección llamada “Nuestro México” y entonces “aterrizo de golpe”. Entiendo que pequeñas acciones que poco a poco detonaron terribles escenarios de nuestra historia las vivimos, las permitimos, las omitimos o hasta incurrimos en ellas a diario; discriminación, prejuicios, intolerancia, violencia física o psicológica.

Termina la exposición  y siento que algo se ha movido en mí. La transformación dependerá de sí decido tomar conciencia de la experiencia que me ha ofrecido el museo o si decido guardarla en el “baúl de los recuerdos”. Por lo pronto, la diversidad que se me presenta inéditamente en las abarrotadas calles de la ciudad de México la percibo diferente, enriquecedora, interesante, complementaria.

Y cómo no verla diferente si ni siquiera a un nivel subatómico la realidad es completamente objetiva:

De hecho, George Thomson, el científico que ganó el premio Nobel por demostrar que el electrón es una onda, era hijo de J.J. Thomson, el científico que ganó el mismo premio por demostrar que el electrón es una partícula…a nivel subatómico la noción misma de realidad no se puede separar del sistema de medidas que utiliza el observador y, por lo tanto, no se puede considerar completamente objetiva”. Dalai Lama, El universo en un solo átomo.

Tolerar es precisamente entender que no poseemos la verdad absoluta de las cosas.

Pero, ¿Somos capaces de comprenderlo?

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

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