Ira y Enojo: ¿Qué no estamos observando?

Días atrás, tuve la oportunidad de asistir al seminario “La liberación en la palma de la mano” en la Casa Tíbet, sede Querétaro.

Uno de los temas abordados fue el enojo, la ira.

 “El enojo es una actitud perturbadora que se dirige hacia las personas, los objetos, las circunstancias, las ideas o nuestro propio sufrimiento (por ejemplo, cundo estamos enfermos). Surge cuando exageramos las cualidades negativas de las personas, los objetos, las circunstancias o porque les sobreponemos cualidades negativas que no tienen. A su vez, nos aferramos a estas interpretaciones y contemplamos al objeto de enojo como una fuente inherente de dolor (Programa de Estudios, Casa Tíbet México).

Fisiológicamente, la ira llena de hormonas nuestro sistema, principalmente de adrenalina, el ritmo cardiaco se eleva y la sangre fluye rápidamente a las manos, lo que facilita una acción como golpear a alguien o tomar un arma. Cuando grandes cantidades de adrenalina se hacen presentes nos dejamos llevar por los instintos y no por la razón (“perdemos la cabeza”).

Es importante mencionar que para el budismo tibetano las emociones pueden ser factores que nublan una visión clara de los hechos y  está milenaria práctica, filosofía, psicología y ciencia también reconoce la posibilidad de “intervenir antes, durante o después del surgimiento de una determinada emoción aflictiva” (Goleman, D.)

La pregunta entonces parece obvia; ¿Cómo Hacerlo?

La mala noticia, es que lo anterior no es nada sencillo. Las emociones pueden aparecer en tan solo una fracción de segundo y nuestro cerebro suele hacer una evaluación automática…“que discurre a tal velocidad que no somos consientes de ella y sólo podemos advertir sus efectos cuando ya estamos asustados, enfadados o tristes, es decir, después—pero no antes—de la emergencia de la emoción. El momento en que cobramos conciencia se produce entre medio segundo después de que la emoción haya aparecido… por ello hablamos de una evaluación automática. Dicho en otras palabras, nos hallamos a merced de una emoción aun antes de haber advertido su presencia” (Goleman, D. 179).

La buena noticia, es que con arduo trabajo y esmero, es posible. El estudio de esta emoción (la ira) ha arrojado una importante cantidad de temas a considerar. Desde un punto de vista muy general, una de las funciones de la ira es la de eliminar o quitar un objeto o persona que se interpone en nuestro camino.

Un ejemplo común y que vivimos prácticamente todos los días (dependiendo de en qué ciudad habitamos), es el tráfico.

Un obstáculo (otros coches) se interpone entre nosotros y nuestro objeto de deseo (llegar a nuestro destino) y entonces poco a poco (o no tanto) empieza a llegar la ira a nuestro sistema y entonces dejamos de percibir la realidad de las cosas; “perdemos la cabeza”, nuestra visión se nubla, se pierde la claridad mental y quedamos a merced de la emoción.

Lo que sigue es mentar madres, tocar el claxon como locos, reclamar, reclamarnos y somos capaces de arruinarnos todo el día (la emoción torna en un estado de ánimo) a pesar de que no hay nada que podamos hacer ese momento por remover ese obstáculo.

Es ahí cuando debemos ser capaces de pisar el freno y entonces preguntarnos: ¿Por qué estoy enojado?, ¿Esta emoción me ayuda en algo o solo me perjudica?, ¿Existe alguna una forma para evitar este obstáculo?, si existe ¿qué no estoy viendo por estar enfocado en el obstáculo?, si no existe ¿no sería conveniente dejar de perder energía y tiempo ante algo de no puedo cambiar?

“Consideremos, por ejemplo, el caso de la ira. Un fuerte acceso de cólera parece irresistible e inevitable. En tal situación, somos impotentes para dejar de sentirnos furiosos, como si no tuviéramos más alternativa que experimentarlo. Pero ello es así porque, en realidad, no observamos la naturaleza misma del enfado” (Goleman, D 120).

Más que controlar el enojo, debemos buscar observarlo y entenderlo tal cual es. Lo importante entonces es ¡querer, tomar conciencia y entender la realidad de la emoción!

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Post Relacionados:

Un guión para la inteligencia emocional.

Conoce tus emociones: “El por qué” y las funciones de la ira.

¿Cómo podemos controlar mejor nuestras emociones destructivas? El Dalai Lama, Paul Ekman y Daniel Goleman.

3 Formas de Tratar las Emociones “Negativas”.

Fuentes consultadas:

Seminario: Introducción a la Teoría y Práctica del Budismo Tibetano. Casa Tibet México, sede Querétaro. Febrero 2012

Seminario: Liberación en la palma de tu mano. Casa Tibet México, sede Querétaro. Marzo 2012

Ekman, Paul. Emotional Awareness: A conversation between The Dalai Lama and Paul Ekman. Ed. Holt. 2008

Goleman Daniel: “La inteligencia Emocional, cuando lo inteligente es tonto”. 1995

Goleman Daniel: Emociones destructivas. Un dialogo científico con el Dalai Lama. Ed. Vergara. Mayo 2003

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s