Psicología de la mentira (everybody lies).

Meses atrás y en la inauguración de un congreso sobre ética y ciudanía, el director del Tec de Monterrey Campus Querétaro realizó un interesante ejercicio con la audiencia.

Primero, pidió a los asistentes que levantaran la mano sí es que alguna vez habían dado una “mordida”.  Ante la petición, solo el 30 o el 40% (aproximadamente) de los asistentes alzaron la mano. Pero entonces el director cambió la jugada:

-Ahora levanten la mano los que alguna vez han copiado en un examen.

Entonces, el porcentaje de quienes levantaron la mano se elevó considerablemente, quizá el 60 o 70% de los asistentes.

Sin embargo y en ambos casos, me atrevo a asegurar que el porcentaje real de quienes habían caído en un acto de corrupción o habían copiado en un examen, era mucho mayor. La razón para pensarlo es simple; “Los seres humanos somos mentirosos por naturaleza” (Livingstone, 2011).

Cabe señalar que antes del ejercicio y en tono de broma, el director aseguró que no se apuntarían nombres y que no había cámaras grabando quien levantaba la mano, pero aún así (ante vergüenza o culpa) algunos asistentes seguramente optaron por no levantar la mano cuando sí tendrían que haberlo hecho.

Una obra que recientemente fue reseñada en este blog es ¿Por qué mentimos? Las raíces del engaño y el inconsciente” de David Livingstone. Con el objetivo de ilustrar los diferentes post`s que se inspiraron en este texto, deseo compartirles un video que me parece explica sencilla y claramente la mentira, sus funciones sociales y algunas de sus características.

¿Qué les pareció?

Finalmente,  quiero complementar (apoyándome en “Psicología de la Mentira” de José María Martínez, que creo es el mismo texto base de la cápsula) las características (o actitudes y emociones) de la mentira mencionadas en el video:

“En el caso de la actitud del mentiroso hablamos de la disposición hacia el hecho que se investiga, hacia el interrogador, hacia la situación en general, hacia el grado de importancia del hecho, hacia el comportamiento de uno mismo y de los demás.

El comportamiento de las personas que tienen algo que ocultar y que deben responder a preguntas comprometidas se suele corresponder con 7 actitudes básicas:

1. Negación: reacciona negándolo todo y diciendo siempre que no.

Sí deseamos indagar sobre un posible engaño, es importante evitar “preguntas que, de entrada, confronten al mentiroso con lo que ha hecho. En un interrogatorio, la mayoría de las personas esperan un enfoque directo de la cuestión. El miedo, la culpa y el estrés les llevan a pensar que los demás les acusarán o atacarán directamente. Aguardan las preguntas directas y se preparan para ellas. Como saben ya la respuesta que deben dar, mienten directamente.

2. Minimización: devalúa la gravedad de lo sucedido, con expresiones del tipo <<sólo lo hice una vez>> o <<lo he hecho otras veces y nadie dijo nada>>.

En diciembre de 2003 George W. Bush respondió: <<¿Y cuál es la diferencia?>>, ante la cuestión de si el hecho de que no hubiera armas de destrucción masiva era significativo respecto a la amenaza que suponía Irak. Minimizar el hecho equivale a quitar importancia a haber mentido sobre él.

3. Racionalización: disculpa y justifica del hecho, diciendo cosas como <<todo el mundo lo hace>>, <<quién esté libre de pecado que tire la primera piedra>> o <<nadie es perfecto>>.

4. Distanciamiento: se valora la situación a distancia, sin implicaciones personales. Suele hablarse en tercera persona: <<eso puede pasarle a cualquiera>>, <<son cosas de la vida>>, <<esa cuestión es muy vieja>>, <<puede haberlo hecho cualquiera>>.  

5. Autoengaño: puede ocurrir que le sujeto se engañe a sí mismo y cuente algo, sobre su comportamiento o sobre los sentimientos, que sea falso o que este distorsionado. Hay personas que no admiten lo que han hecho y hacen lo posible por olvidarlo…se repiten a sí mismos la versión falsa y la defienden con más y más argumentos…El autoengaño cumple las funciones ya conocidas de protegerse y de crear y conservar una imagen determinada ante los demás…

6. Controlar la situación: un individuo consciente de su nerviosismo intentará controlar y limitar cualquier conducta provocada por aquello que le pone nervioso y, en especial, por las que son percibidas como indicadoras de engaño. Inevitablemente, descuidará otras. Las respuestas verbales son controlables hasta cierto punto, mientras que otras, como las <<microexpresiones>> faciales no lo son en absoluto. Un exceso de control puede llevar a una <<sobrecarga>> mental, de forma que el sujeto esté más preocupado por controlar lo que dice que por el orden lógico o incluso contenido de lo que se dice, lo que le lleva a fracasar en el control. Además, el mentiroso sobreestima la detectabilidad de sus estados internos, ya que tiende a pensar que se le nota o que saben que miente, y a estar preocupado porque le van a descubrir. Este estado se denomina <<ilusión de transparencia>>, por lo que un exceso de la misma puede llevarle a manifestar un comportamiento muy controlado que parece artificial a los ojos del interlocutor y facilita así su detección.

7. Ataque personal al interrogador: suele ser indicador de culpabilidad. Hay que separarlo de la fuerte indignación del sincero al verse acusado. Para ello hay que indagar más y comprobar si va asociado a más indicadores de engaño.”

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Post`s relacionados:

Fuentes consultadas:

  • David Livingstone; ¿Por qué mentimos? Las raíces del engaño y el inconsciente” 2011,  New England Univerity.
  • Ekman, Paul. Emotions Revealed. Ed Holt. New York 2007.
  • Goffman, Erving. La presentación de la persona en la vida cotidiana. Amorrortu editores. 2001
  • Martínez Selva José María. La psicología de la mentira. Paidos 2005.
  • Liz Basáñez, Psicología de la mentira. Video. Reporte Índigo. http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=p-5jo_GUh_U
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3 thoughts on “Psicología de la mentira (everybody lies).

  1. Me parece muy interesante y bien documentado el blog. Creo que debemos aprender mucho sobre el lenguaje no verbal de los políticos para percibirlos mejor.

  2. Es falso que “los seres humanos somos mentirosos por naturaleza”. Puedes comprobarlo con los niños. Los niños no mienten, lo aprenden, y mentir se mejora con los años, al grado de mentirse a si mismo con mucha facilidad.

    1. Mark:

      Muchas gracias por tu comentario. Respeto mucho tu opinión, algún día la compartí.

      En un primer acercamiento, tienes razón. En el “buen salvaje” del que hablaba Rousseau, quizá no hay una intención.

      Después el hombre entra al contrato social y debe mentir simplemente para convivir en sociedad o muchas veces para sobrevivir. Es por lo anterior, que la mentira no es necesariamente mala (eso sí, siempre tiene un costo).

      No se establece que el humano es inherentemente mentiros, sino que es por naturaleza (está inscrito en su naturaleza, por evolución) aprender a mentir para poder jugar en el “Poker Social”.

      Te comparto el siguiente texto y autor por si te interesa, sin duda alguna el lo explica mejor que yo:

      David Livingstone; ¿Por qué mentimos? Las raíces del engaño y el inconsciente” 2011, New England Univerity.

      Un saludo,

      JM

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