Déjale los problemas arduos a tu inconsciente

Son los últimos meses de la maestría, lo que representa un momento crucial: el seleccionar un tema para elaborar el proyecto final de carrera o tesis.

Precisamente hoy, platicaba con una de mis compañeras a quien le está constando un poco de trabajo visualizar su tema de investigación.

No sé qué hacer, tengo el tiempo encima, no se me ocurre nada, tengo varias ideas pero ninguna me convence, necesito ayuda y me estoy empezando a desesperar, son algunas de las frases que me hicieron recordar el tema que hoy inspira este post: Aprender a confiar en el inconsciente.

Cuántas veces no hemos estado nosotros mismos ante esta situación; el no poder resolver un problema de cualquier índole (laboral, intelectual o social). Por lo general y ante esta circunstancia, nos quedamos horas intentando solucionarlo, no nos permitimos un respiro, nos estresamos y terminamos por tomar medidas desesperadas por no tener la mente fría y clara.

En “Por qué Mentimos: las raíces del engaño y el inconsciente.” David Livingstone aborda en el capítulo IV una interesante hipótesis y que nos da una alternativa para manejarnos ante una difícil encrucijada.

“A menudo, cuando se trabaja en un problema arduo no se consigue nada positivo en el primer ataque. Luego uno toma un descanso, más largo o más breve, y se sienta de nuevo a trabajar. Durante la primera media hora, como antes, no se encuentra nada, y entonces, de manera súbita, la idea decisiva se presenta a la mente” (Livingstone).

Seguramente, la gran mayoría de ustedes han sentido algo similar a lo descrito anteriormente. Quizá es por el descanso que le damos a la mente, pero el matemático francés Henri Poicare “sugería una explicación muy distinta. Él pensaba que cuando tomamos un descanso, cuando nos detenemos en forma consciente mientras trabajamos en la resolución de un problema, la mente inconsciente tiene una oportunidad de trabajar en el problema sin la interferencia causada por un esfuerzo consciente”. (Livingstone).

Desde mi particular punto de vista, lo anterior no suena ilógico si consideramos la capacidad del inconsciente y la gran cantidad de ejemplos que Livingstone nos proporciona:

“Muchos artistas y escritores han destacado la importancia de los pensamientos espontáneos en el trabajo creativo…El poeta francés Paul Boux colgó un letrero en la puerta de su recámara antes de irse a dormir, en el cual estaba escrito: “Poeta trabajando”. William Blake nos informa que su extenso poema “Jerusalén” se escribió a partir “de un dictado inmediato de doce a veces veinte o treinta líneas al mismo tiempo sin premeditación e incluso contra mi voluntad”…Mozart describió en una forma similar la llegada de una pieza de música: Cuando soy, como antes era, completamente yo, en la total soledad, y de buen ánimo—digamos viajando en un carruaje o caminando después de una buena comida, o durante la noche cuando no puedo dormir. Es en esas ocasiones que fluyen más y mejores ideas. De dónde y cómo llegan no lo sé, ni puedo forzarlas…Beethoven y Tartini tuvieron experiencias similares. Paul McCartney oyó por primera vez la evocadora melodía de “Yesterday” en un sueño…Mendeleiev descubrió la versión final de la tabla periódica de los elementos en un sueño que tuvo durante una siesta…Nicola Telsa creó el principio del campo magnético rotario durante un explosión inesperada de pensamiento mientras deambulaba por el parque recitando el Fausto de Goethe…”(Livingstone).

La lección es clara, sea por el descanso o porque en verdad el inconsciente se ocupa del problema para después “pasarnos” la solución, lo peor que podemos hacer es forzar al consiente a darnos una respuesta. Ante una encrucijada, debemos ser capaces de parar y darnos un buen respiro. Sí, muchas veces tenemos el tiempo encima, pero muy probablemente nuestro inconsciente lo sabe y nos “dará” la solución antes del plazo establecido.

Finalmente y manera de conclusión, si no deseas darle tal responsabilidad a tu inconsciente, otra alternativa muy eficiente la encontramos en las sabias palabras de SherlocK Holmes (Sir Arthur Conan Doyle) “Nada aclara tanto un caso como exponérselo a otra persona”.

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Fuente consultada:

David Livingstone; ¿Por qué mentimos? Las raíces del engaño y el inconsciente” 2011,  New England Univerity.

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2 thoughts on “Déjale los problemas arduos a tu inconsciente

  1. hola!!! JOSE MANUEL CREO QUE ANTE LA ENCRUCIJADA QUE DICES TENER, ESTA ANTE TODO LAS EXPERIENCIAS QUE HAS TENIDO, DURANTE LA MAESTRIA, Y DICE EL REFRAN QUE LA EXPERIENCIA HACE AL MAESTRO, LO PRESENTADO POR TI SERA LO MEJOR. QUE DIOS TE BENDIGA-

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