Aprendiendo a interpretar la postura.

“La postura de un hombre nos habla de su pasado. La sola posición de sus hombros nos puede dar una indicación de las penurias sufridas, de su furia contenida o de una personalidad tímida”. (F. Davis)

La postura es el elemento más fácil para observar e interpretar dentro de la comunicación no verbal (CNV). Las posturas constantemente nos envían señales y mensajes sobre los juicios, opiniones y sentimientos de una persona, con respecto a una situación u otra persona.

En programas de televisión como Tercer Grado, uno puede observar estos sutiles mensajes. Cuando alguno de los periodistas está expresando verbalmente su opinión, es relativamente sencillo advertir cual de sus compañeros comparte su esta o está en desacuerdo a través de sus posturas.

Por supuesto, esto no solo se aplica a programas de televisión, sino a cualquier reunión social.

Según las investigaciones del Dr. Albert Scheflen cuando dos personas comparten el mismo punto de vista en una conversación, por lo general, comparten una misma postura (“posturas congruentes”)

En la imagen podemos observar a dos mujeres, ambas mantienen los brazos cruzados (postura cerrada). Es muy probable, no solo, que estas mujeres compartan un mismo punto de vista, sino que también sea un punto de vista con una carga emocional negativa, están molestas o en desacuerdo.

“Cuando se reúnen cuatro o más personas, es corriente descubrir varios grupos posturas distintas. Rápidamente nos daremos cuenta de que esto no es mera coincidencia. Si una de las personas reacomoda la posición de su cuerpo, los otros miembros del grupo la imitarán hasta que todas las posturas resulten congruentes. Si escuchamos  la conversación nos daremos cuenta de que los que opinan igual sobre el tema también se sientan de igual modo” (F. Davis)

Cuando cambiamos de opinión solemos cambiar también de postura. Por ejemplo, en una exposición en un salón de clases, el profesor mantiene una postura congruente con los alumnos expositores. Al pasar  a una nueva diapositiva, el profesor dedica unos segundos a leer el texto, inmediatamente después cambia su postura y lleva el dedo índice hasta la cien apoyándolo con fuerza,  el profesor no está de acuerdo con lo que aparece en la nueva filmina.

Sin embargo y como ya lo hemos mencionado en otros posts, una de las claves para interpretar adecuadamente la CNV es prestar atención al contexto. ”Cuando discuten dos viejos amigos, pueden mantener posturas congruentes durante todo el tiempo que dura la discusión, como para hacer resaltar el hecho de que su amistad no varía aunque difieran en la opinión. Los amantes, aún en medio de una pelea, algunas veces se asemejan tanto como un par de apoyalibros. La congruencia también puede relacionarse con el estatus. Las personas que tienen más o menos el mismo estatus comparten una postura similar, pero no así el profesor y el alumno, el ejecutivo y la secretaria” (F. Davis).

Los individuos utilizamos diferentes posturas para protegernos ante situaciones sociales incomodas, desplegamos nuestros brazos y piernas como barreras.

También utilizamos nuestro cuerpo establecer límites. “Cuando varios amigos están de pie o se sientan en fila, los de los extremos extenderán con frecuencia un brazo o una pierna como para excluir a extraños” (F. Davis)

Finalmente, las posturas nos hablan de estatus, nos hablan del agrado o el desagrado que una persona siente en relación a otra. “Un investigador ha observado que cuando un hombre se inclina levemente hacia adelante, pero relajado y con la espalda algo encorvada, probablemente simpatiza con la persona que está con él. Por otra parte, si se arrellana en el asiento, puede significar desagrado. No obstante, si está con otro hombre que al mismo tiempo le desagrada y le infunde temor—por ejemplo, el botones de la oficina recibiendo órdenes del vicepresidente de la empresa—, se sienta muy tenso y rígido. Pero si esta con una mujer que no le agrada, lo demuestra simplemente echándose hacia atrás…las mujeres muestran su agrado echándose hacia adelante, aunque siempre muestran su desagrado echándose hacia atrás. Nunca se sientan rígidas, cualquiera que sea el sexo de la persona que tienen enfrente. Tal vez no sea porque nunca se sientan amenazadas, sino porque nunca llegan a aprender los signos que usan los hombres para negociar estatus” (F. Davis).

Observar estos elementos puede proveernos importante mensajes, hasta reveladores. Pero   es importante recordar que la comunicación humana es extremadamente compleja, uno debe ser prudente al interpretar el lenguaje corporal.

José Manuel Guevara S

Twitter: jmguevaras

Fuentes Consultadas:

Davis, Flora. La Comunicación no verbal. Alianza Editorial. Madrid, España 2008

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