¿Cuál es tu fachada personal?

“A través de su conducta no verbal, los individuos se advierten unos a otros que pueden confiar mutuamente…No obstante, siempre está presente la posibilidad de una amenaza, puesto que en todo momento dependemos del buen comportamiento de los demás. Leyendo a Goffman se llega a comprender cuán vulnerable es el ser humano”. (Davis).

En posts anteriores hablamos de la obra de Erving Goffman: la interacción comunicativa entre los individuos se asemeja a una actuación dramática.

Un importante elemento de esta metáfora, es la fachada, tanto la social como la personal.

Tomando de nuevo el ejemplo de la actuación de un profesor (La máscara que todos llevamos. Basado en la obra de Erving Goffman):

“La fachada social es el contexto en el que se desempeña su rol. La fachada personal es la apariencia del actor y su modo idiosincrático de desempeñar el rol…la fachada social vendrá constituida por la puesta en escena de la clase: colocación de los asientos, atril del profesor y equipo que utiliza (pizarra, proyector, video)…La Fachada personal del profesor viene constituida, en primer lugar, por su apariencia: sexo, edad, título, modo de vestir, modo de hablar, expresiones faciales y movimientos corporales…Algunos de estos elementos son relativamente fijos (sexo, edad, título). Otros pueden cambiar de una situación a otra (modo de vestir, modo de hablar, gestos)” (Caballero).

Algunos elementos de estas “fachadas”, forman parte de una serie de normas que parecen haberse desarrollado universalmente a través de los contactos rutinarios de los humanos. Por lo general, las personas suelen cumplir con estas normas, al grado de convertirse en “supuestos semiconscientes”: cómo comportarse en una calle concurrida, en un restaurante, en dónde situarse en un elevador “medio lleno”, como saludar a un desconocido, etc.

Cómo vestir es un asunto de elección personal, pero vestirnos como se supone que debemos hacerlo, muestra nuestro respecto por una situación social y las personas que participan en esta. Los elementos que forman parte de la fachada personal, como la vestimenta, representan y envían mensajes mucho más sutiles de los que solemos pensar.

“Media docena de estudiantes de psicología fueron a cometer pequeños robos en las tiendas para hacer un estudio sobre la importancia de la indumentaria. Mientras estaban correctamente vestidos—con traje, camisa y corbata—los otros parroquianos no se fijaban en ellos o trataban de mirar hacia otro lado. Por el contrario, cuando iban vestidos como hippies, los miraban en forma sospechosa en todas partes” (Davis).

Los individuos siempre han aprovechado la fachada personal, la vestimenta y la apariencia para establecer quiénes son. La vestimenta puede revelar el estatus de una persona, su clase social, para las mujeres, puede ser una herramienta de seducción y puede ser empleado para demostrar el rechazo hacia el status quo (Los hippies son uno de los ejemplo más comunes).

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Fuentes consultadas:

Goffman, Erving. La presentación de la persona en la vida cotidiana. Amorrortu editores. 2001

http://www.melusina.com/rcs_gene/goffman.pdf

http://www.altillo.com/examenes/uba/psicologia/psicosoc/psicosoc2007resugoffman.asp

Caballero, Juan José. La interacción social en Goffman. dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=757745&orden…

Davis, Flora; La comunicación no verbal. Ed Alianza.

Rulicki Sergio; CNV Comunicación No Verbal. Ed Granica.

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