Combatir el crimen y prevenir el crimen no es lo mismo.

“Esperar a que se cometa el delito para correr detrás de los maleantes es demasiado tarde, tan tarde que sería como si intentáramos detener a los caballos (si se tiene suerte) cuando éstos se escapan del corral por enésima ocasión en lugar de aprender a como mantener cerrada la puerta del establo”.

La reflexión anterior nos habla de un “necesario” cambio en la forma combatir los crímenes, debemos pasar de resolver a prevenir los delitos. Claro que, como la mayoría de los cambios, no es nada sencillo; hay que replantear las estrategias, reflexionar sobre el conflicto, reestructura a las instituciones e involucrar a la sociedad civil, entres muchas otras acciones. Cabe señalar que la exigencia de la sociedad es fundamental para lograr este importante paso.

Muchos estudiosos sobre el tema aseguran que las acciones más efectivas en el combate de la delincuencia están alrededor de nosotros, al alcance de nuestra mano, lo importante es darse la oportunidad para conocerlas y explorarlas.

En el caso de México, las instituciones policiacas deben poner especial atención en el análisis delictivo y un servicio de inteligencia eficiente, así realmente podemos esperar que nuestra policía sea más preventiva que correctiva.

Los ciudadanos solemos poner toda nuestra atención en los policías y olvidamos otros elementos que parecen ser igual o más importantes en el combate del crimen; los analistas. Es una realidad, que la presencia policiaca en zonas específicas o el patrullaje al azar tiene una efectividad mínima en la reducción de los índices delictivos. Sin embargo, para los ciudadanos es muy importante notar esta presencia, de lo contrario se suele pensar que estos cuerpos no trabajan.

Creo que es importante preguntarnos ¿Qué tanto nos involucramos en el combate del crimen? Muchas personas prefieren omitir, olvidar lo sucedido y nunca presentan una denuncia.

“La oportunidad hace al ladrón”: presencia policiaca, seguridad privada, patrullaje, cerraduras, alarmas o sistemas de seguridad, solo mueven el crimen a los alrededores; geográfica, temporal, de objetivo, de táctica y de tipo de delito.

Es por lo anterior, que considero fundamental un cambio de paradigma, un cambio de estrategia, dando más importancia a análisis, la inteligencia, la psicología y la ciencia aplicada a combate de crimen y sobre todo, a la prevención del mismo.

En una comunidad pobre al sur de Boston, un terreno baldío ha sido transformado en un jardín comunitario, en donde los vecinos se juntan cada primavera y verano para plantar col y tomates. En la reja, un cartel pintado a mano dice: “Por favor, respete nuestro esfuerzo” (Goleman 412).

Seguramente, muchos pensaríamos que los “vándalos” no respetaran  este  jardín o que si este terreno estuviera en alguna colonia del Distrito Federal no duraría ni una semana, por increíble que parezca la gente suele respetar estos espacios: “El respeto y el cuidado marcan la diferencia, del mismo modo que existe una diferencia entre un terreno abandonado, repleto de basura y frecuentado por vendedores de drogas y una huerta comunitaria…Si un grupo local limpia los graffitis de las paredes, habrá menos graffitis nuevos que si es la ciudad la que se hace cargo de la limpieza de las paredes” (Goleman 413). El anterior ejemplo es solo una muestra de que es mucho lo que se puede contribuir desde otras disciplinas y no dejarle todo a la fuerza del Estado.

Debemos entender que para combatir la delincuencia no todo es enviar a la policía y al ejército para ver si pueden poner orden, el crimen se mueve, se transforma, evoluciona . En este país debemos explorar, explotar e integrar otras dinámicas a la lucha contra el crimen.

Felton Earls un reconocido psicólogo de Harvard, asegura que la vinculación en las personas puede ayudar a reducir el crimen.

“Incluso en los barrios más pobres, Earl descubrió que las conexiones personales positivas estaban asociadas no solo con porcentajes de criminalidad más reducidos, sino también con menor uso de drogas entre los jóvenes, menos embarazos en adolecentes y un aumento en el desempeño escolar de los niños… Earl considera una estrategia efectiva en la lucha contra el crimen el extender este espíritu de colaboración entre vecinos” (Goleman 414).

Si “atacamos” al crimen desde más y diferentes frentes seguramente tendremos mejores resultados. Todo empieza desde la educación, desde la familia, desde el hogar, desde ser un buen vecino preocupado por su entorno: “Un grupo de vecinos que estén alertas contra el crimen significa que los niños del vecindario tienen la seguridad de saber que hay quienes los observan para cuidarlos… esa actitud es importante cuando se trata de vecinos ayudándose mutuamente, pero muy en particular, en relación con los hijos” (Goleman 414).

Fuentes consultadas:

Goleman, Daniel. La Inteligencia Social. Editorial Planeta 2006.

Cómo ser analista delictivo en 55 pequeños pasos

http://www.seguridadpublicaenmexico.org.mx/55_pasos/55_pasos.htm

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