La seguridad pública en México.

En 1990 los índices de criminalidad se empezaron a elevar en toda América Latina (AL). Hablamos de todo tipo de delitos desde  secuestros, asaltos bancarios, narcotráfico, robo de coches hasta los delitos de más reciente creación como el secuestro “express”

Durante muchos años ya, el tema de la inseguridad aparece como uno de los principales problemas en todo el continente. Colombia, México o el mismo Brasil–que se desarrolla rápidamente–no logran disminuir del todo sus índices de delincuencia. En este punto, incluso podríamos considerar a los Estados Unidos, siempre escuchamos en los noticieros acerca de violentos crímenes en el vecino país del norte.

Lo anterior no es coincidencia,  uno de los factores que han permitido este aumento  del crimen “armado” es que existen armas disponibles. En América Latina los conflictos históricos (Guerrillas principalmente) y el tráfico de armas han contribuido en este sentido.

El tema de la inseguridad es primordial en la vida de cualquier Estado. Son problemas que preocupan y afectan directamente al ciudadano, al gobernante, a la economía y a todas las clases sociales sin excepción.

Hablando de nuestro país un dato muy revelador–y a la vez preocupante–que nos brinda un diagnostico realizado en 2002, es que tan solo el 17% de los mexicanos encuestados se sentía “seguro”. Un número extremadamente bajo. Imaginemos los resultados de esta encuesta ante nuestra actual situación.

El documento habla de algunos factores que han provocado este escenario: el deterioro de las condiciones de vida, una brecha cada vez más grande entre ricos y pobres, el fin de los conflictos armados en la región—que han dejado armas disponibles— y elementos sociales como el consumo del alcohol y drogas (estos especialmente ligados a los crímenes violentos).

Ante los actuales procesos de democratización, son muchos los intelectuales y estudiosos, que piden una modificación en el termino seguridad pública, este debería ser modificado por seguridad ciudadana, aseguran los expertos. Con lo anterior se pretende que los ciudadanos se involucren cada vez más en estos temas y que la seguridad este enfocada hacia los mismos; a proteger y salvaguardar la integridad de los ciudadanos.

Es difícil hablar de una definición única de seguridad pública, pues involucra factores objetivos y subjetivos. Pero y desde mi particular punto de vista, el nuevo reto de la seguridad pública en México es el narcotráfico. El crimen en nuestro país creció sin precedentes en la década de los noventas, ahora en un periodo no mayor a 4 años (cuando empezó la guerra contra el narcotráfico) el número de ejecuciones se ha elevado año, tras año.

Es innegable, que la actual situación de nuestro país es desalentadora; desempleo, lento crecimiento económico, desastres naturales, delincuencia, escasez de agua, pobreza, división política y corrupción, entre algunos otros problemas. En este pesimista escenario, la guerra contra el narcotráfico es la que capta principalmente la atención de ciudadanos, organismos, instituciones, medios de comunicaciones y actores, nacionales e internacionales.

A casi cuatro años de iniciada esta guerra, no se cuentan con elementos suficientes para pensar que se está ganando y muy por el contrario, los números de ejecuciones van en aumento y Estados de la República que antes gozaban de “paz”, se han empezado a contaminar de este conflicto. Este problema ha generado un entorno violento e intolerante, ha llenado de miedo a la sociedad, y de la mano de la delincuencia y el secuestro ha puesto en tela de juicio la gobernabilidad del  Estado mexicano.

“42% de las 1.266 personas que respondieron afirma que se siente más inseguro que hace un año…22% de los mexicanos que participaron en la encuesta dijo conocer directamente a alguien que estuvo o está vinculado al negocio del narcotráfico…En todo 2007 hubo 2.700 ejecuciones o asesinatos. Hasta agosto de este año, la cifra ya bordeaba los 3.000 muertos…9% de los encuestados dijo haber sido afectado directamente por la violencia vinculada al narcotráfico, y 32% fue afectado de modo indirecto…80% de los encuestados considera que la cultura de las pandillas narcotraficantes está siendo cada vez más exaltada en México y 81% opina que el narcotráfico está penetrando distintos aspectos de la cultura del país” (Redacción BBC  http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/2008/narcomexico).

Hobbes y Locke decían que los individuos vivimos en sociedad para protegernos de otros o de nosotros mismos. Existe un punto digno de analizarse en este sentido: los grupos criminales en nuestro país trabajan, cooperan, comparten una visión, un objetivo y se defienden del Estado con gran eficiencia. Y por otro lado, en la sociedad y el gobierno no existe unidad (una sociedad pasiva y polarizada, un gobierno de partidos que solo ve por sus intereses) y mucho menos cooperación entre gobernantes y gobernados.

Finalmente, si creo que los ciudadanos debemos participar más y debemos involucrarnos más en la vida política de nuestro país, sin duda es vital, pero la solución a este problema va más allá de estas acciones.

Ante este panorama, no es suficiente responder en un sólo frente. Intelectuales, politólogos, economistas, artistas, estudiantes; la sociedad civil expresa y reconoce que es necesario desarrollar otras líneas de acción, medidas alternas y complementarias:

“Una transformación radical en la manera de afrontar el problema de las drogas sería, en resumen, la única alternativa. Ello no significa abandonar la guerra contra el narcotráfico porque esté perdida—ni pactar con los delincuentes en secreto–, sino discutir estrategias que permitan enfrentar el problema desde múltiples ángulos, de la legislación de ciertas sustancias a la puesta en marcha de un amplio sistema de salud que pueda atender a los adictos en Estados Unidos y otras partes” (Volpi, 2009).

Debemos entender que para combatir la delincuencia no todo es enviar a la policía y al ejército para ver si pueden poner orden, el crimen se mueve, se transforma, evoluciona. En este país debemos explorar, explotar e integrar otras dinámicas a la lucha contra el crimen.

Si “atacamos” al crimen desde más y diferentes frentes seguramente tendremos mejores resultados. Todo empieza desde la educación, desde la familia, desde el hogar, desde ser un buen vecino preocupado por su entorno:

“Un grupo de vecinos que estén alertas contra el crimen significa que los niños del vecindario tienen la seguridad de saber que hay quienes los observan para cuidarlos… esa actitud es importante cuando se trata de vecinos ayudándose mutuamente, pero muy en particular, en relación con los hijos” (Goleman 414).

Artículos relacionados:

Fuentes consultadas:

DIAGNÓSTICO SOBRE LA SEGURIDAD PÚBLICA EN MÉXICO
Gabriela C. Pérez García ABRIL 2004 http://www.wilsoncenter.org/news/docs/Diagnostico_sobre_la_seguridad_publica_en_mexico.pdf

Jorge Volpi. El Insomnio de Bolívar. Cuatro consideraciones intempestivas sobre América Latina en el siglo XXI. Ed. DEBATE. México DF 2009.

Goleman, Daniel. La Inteligencia Social. Editorial Planeta 2006.

Cómo ser analista delictivo en 55 pequeños pasos

http://www.seguridadpublicaenmexico.org.mx/55_pasos/55_pasos.htm

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