Vivimos en una “democracia imperfecta”, pero democracia al fin.

Para hablar de la transición democrática en México debemos recodar un largo y sinuoso camino:

“Para el escritor peruano Mario Vargas Llosa, México ha pasado de tener una dictadura perfecta a una democracia imperfecta… “Hoy (México) está viviendo una democracia, que es imperfecta, pero que es más un progreso, un avance extraordinario sobre lo que tenía en el pasado”. (El Universal, 2007)

Sobre este progreso, nos hace reflexionar el Dr. Alfonso Lujambio, quien nos hace ver como pequeños cambios han contribuido la construcción de nuestra actual democracia, una democraciaque no es perfecta, pero si consensual.

“Mientras tanto, un régimen, por ejemplo, federal, bicameral, de división estricta de poderes (es decir, presidencial), con un sistema electoral de representación proporcional (que tiende a favorecer el multipartidismo), se ajusta al modelo consensual”. (Lujambio, 2000, pp. 28).

En la teoría el sistema mexicano cumple con estos elementos. Tenemos un sistema presidencial que divide el poder en; legislativo, ejecutivo y judicial. De estos tres poderes, son dos lo que se eligen por elección popular:

Y desde hace mucho tiempo, ha sido de esta forma. Incluso con los 71 años  de “la dictadura perfecta”, Presidente, Gobernadores, Alcaldes, Senadores y Diputados—federales y locales—eran elegidos a través del voto, claro que siempre ganaba el Revolucionario Institucional (PRI). Sin embargo, en los últimos 22 años nuestro país ha puesto un pie—pero no los dos—en una democracia madura, limpia, transparente, justa y eficiente.

“La transición a la democracia en México ha de entenderse como el paso de un sistema de partido hegemónico en elecciones nocompetitivas a un sistema multipartidista en elecciones competitivas, es decir, elecciones limpias, equitativas y confiables, que posibiliten el que los partidos en el gobierno municipal, estatal y federal se sometan periódica y efectivamente al juicio de las urnas”. (Lujambio, 2000, pp. 21).

El camino ha sido largo y complicado. Durante 71 años tuvimos un partido hegemónico que hablaba de democracia pero no la practicaba; tomaba todas las decisiones, ganaba todas las elecciones y el Presidente siempre contaba con mayoría absoluta en las cámaras. Partidos opositores como el Acción Nacional (PAN) servían única y exclusivamente para legitimar los triunfos del PRI. Pero fue en esa necesidad de legitimarse, que poco a poco—casi a cuenta gotas—se fue formando nuestra democracia actual.

“El segundo dilema resultaba de la necesidad de contar con auténticas oposiciones electorales que legitimaran los triunfos del propio partido hegemónico. Si se quiere legitimidad electoral es necesario enfrentar competidores y ganar. Aquí el dilema era cómo sostener en el sistema esa clase de oposiciones porque o avanzaban electoralmente haciendo valer las elecciones y con ello eventualmente se abrían puertas de salida a la disidencia interna de la élite posrevolucionaria (ambas cosas indeseables para el partido en el poder) o, simple y llanamente, se abstenían de competir en elecciones (algo igualmente indeseable para el partido hegemónico)” (Lujambio, 2000, pp. 22).

Para el Dr. Alfonso Lujambio 1964 fue un año fundamental para la creación de una democracia consensual en nuestro país:

“Yo creo que esta distinción entre democracia mayoritaria y consensual fue clave en la transición democrática de México. Yo diría que espacialmente a partir de 1964. Porque por primera vez se abandona el modelo estrictamente mayoritario para elegir a las asambleas legislativas mexicanas, específicamente la Cámara de Diputados Federal, cuando se inaugura un sistema de representación proporcional, semi-proporcional, como fue el de los diputados…En ese entonces hay una fuerza política que está luchando por un sistema más consensual digamos…el modelo consensual asume que hay una fragmentación de las fuerzas políticas y les da una representación razonablemente proporcional a todas las fuerzas políticas y que exige que se pongan de acuerdo”. (Entrevista con el Dr. Alfonso Lujambio, Universidad Virtual ITESM).

Es en este momento de la historia que los partidos pequeños, que no habían ganado distritos electorales, tienen acceso a la representación a través de diputados de partido, lo que hoy día conocemos como plurinominales—tan de moda en estos días. Es en este año donde podemos reconocer el inicio de una democracia multipartidista. Ya hablaba, en la introducción de este trabajo, de la importancia que otorga el Dr. Lujambio a estos pequeños cambios. Lo que inicio en 1964 provoco un gran efecto 1988.

“Pese alxarácter claramente fraudulento de las elecciones de 1988, la oposición en su conjunto logró —después de un cambio abrupto en las preferencias ciudadanas, resultado de la crisis estructural de la economía que estalló en 1982— que el balance institucional producto de la elección potenciara en la Cámara de Diputados su poder negociador de cara a la construcción, ahora sí, de un ordenamiento institucional para elecciones limpias, de un sistema realmente competitivo de partidos, y de un régimen cabalmente democrático. Con 52% en la Cámara de Diputados, por primera vez en la historia posrevolucionaria mexicana, el PRI no conquistaba 66% de los escaños en dicha cámara. En consecuencia, le era imprescindible negociar y acordar con otra u otras fuerzas políticas el programa de gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), que requería reformas constitucionales y el rediseño de las instituciones electorales del país” (Lujambio, 2000, pp. 26-27).

De pronto el partido que había gobernado autoritariamente y sin obstáculos, necesitaba negociar con la oposición. En 1988 en Gobierno de Salinas de Gortari tenia la urgencia de llegar a un acuerdo—principalmente con el PAN, el PRD no recibió el mismo trato— sobre la aprobación de reformas estructurales que impulsaran la economía del país. La autonomía del Banco de México o la privatización de la banca son dos ejemplos de reformas que México necesitaba para incrementar su competitividad ante un mundo globalizado.

Por supuesto, el PAN necesitaba algo a cambio ¿pero qué? La respuesta es muy sencilla; “que por fin se reconocieran sus victorias electorales” (Entrevista con el Dr. Alfonso Lujambio, Universidad Virtual ITESM).

Lo anterior represento la consagración a un México multipartidista, algo que sin duda alguna se tiene que considerar positivo si observamos los orígenes de la democracia mexicana. Los sistemas electorales mexicanos se han ido modificando lentamente. En la actualidad ya son 27 Estados de la República, los que han presentado gobiernos divididos, es decir, un gobernador que no tiene mayoría en el congreso. Y a nivel presidencial, Zedillo, Fox y Calderón han enfrentado este escenario.

Es cierto—y más después del 2006—, que el Instituto Federal—y estatales— Electoral y sus tribunales no cuentan con un importante nivel de confianza por parte de los ciudadanos mexicanos. Es cierto que vivimos una “democracia imperfecta”, pero el recorrido hecho en este trabajo nos demuestra como los pequeños, pero significativos cambios, si pueden marcar la diferencia y si nos pueden llevar a una democracia justa, transparente y eficiente. Claro que aún falta mucho por mejorar.

Finalmente, y a manera de conclusión, me gustaría reflexionar sobre esta democracia de partidos. Meses atrás, la iniciativa del comunicador, Pedro Ferriz de Con, para eliminar a los plurinominales hizo ruido. El Dr. Lujambio nos deja claro que en algún momento los plurinominales (o diputados de partido como se les conocía anteriormente) tenían sus importante razón de ser. Pero desde mi particular punto de vista, es necesaria una reforma política que empodere a los ciudadanos. Los partidos políticos no representan fidedignamente nuestros intereses.

En “El Insomnio de Bolívar” de Jorge Volpi, el autor nos habla de cómo estos partidos minoritarios  son más un excelente negocio, que la voz de los ciudadanos. Y es que en México vivimos una democracia de partidos, sin ellos está prohibido buscar un puesto de representación popular. Para Volpi el Partido Verde Ecologista de México es una de las máximas representación de estos inmejorables negocios. Si se mira hacia atrás, recordaremos que en las últimas dos elecciones federales, el PVEM no ha presentado un candidato propio, sino que ha vendido sus votos, una vez a el PAN y una al PRI.

“Escoja usted un nombre atractivo—y que mejor que la lucha ecológica, tan bien posicionada –, realice un mínimo de trabajo de campo para obtener ese porcentaje de firmas o votos que exige la ley para asegurar su registro, y habrá obtenido una franquicia inmejorable. A partir de ese momento puede usted dedicarse a posesionarla y explotarla, vendiendo su apoyo al mejor postor. Felicidades: negocio redondo.”(Volpi, 2009, pp.120).

Esos son los partidos minoritarios en México, los que nos venden imágenes, solo imágenes, partidos que arman una estrategia de mercadotecnia política sin pensar en una ideología, en una plataforma política y sin ninguna intensión de impactar positivamente su entorno.

“En las elecciones intermedias de 2009, el PVEM modificó su estrategia: contrató a una estrellita de telenovela para que defendiese, con su bello e inocente rostro, su iniciativa de aprobar la pena de muerte. Oyó usted bien: el único partido verde del mundo que apoya la pena de muerte” (Volpi, 2009, pp. 120).

Tal y como lo dijo el escritor peruano Mario Vargas Llosa, la democracia en México es imperfecta por lo que es mucho en lo que tenemos que trabajar.

Fuentes Consultadas:

  • Lujambio, Alonso. El poder compartido: un ensayo sobre la Democracia mexicana. Oceano, México, 2000.
  • Lujambio, Alonso. Del Autoritarismo Mayoritario a la democracia

Consensual. Oceano, México, 2000

  • Entrevista con el Dr. Alfonso Lujambio. Universidad Virtual ITESM
  • Volpi, Jorge. El Insomnio de Bolívar. Cuatro consideraciones intempestivas sobre América Latina en el siglo XXI. Ed. DEBATE. México DF 2009.
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2 thoughts on “Vivimos en una “democracia imperfecta”, pero democracia al fin.

  1. 1- A democracia real, ainda é um ideal não atingível e, até então, não existe no mundo sistema algum que sirva de base, ideia, regra ou senso de comparação para avaliação de valor universal de plena, e verdadeira democracia; e, nem pode existir; pois, temos que chegar em sua essência e ver a quem se beneficia. Para a aristocracia grega da antiguidade existia a mais ampla “democracia”, porém, para os escravos, os oprimidos, os explorados, os indigentes, os destituídos e excluídos (que eram a absoluta maioria), a democracia era somente uma palavra vazia.
    A organização política, ou governo do povo, pelo povo e para o povo, que se funda na soberania popular e na distribuição equilibrada do poder; e, que para fortalecer o processo de democracia, tem que agir de maneira continuada e esforçada a fim de atingir um resultado que beneficie, ou tome em consideração os interesses reais da maioria. E, não pode ficar em primeiro lugar, preservando, assegurando ou garantindo o domínio político de classe de uma minoria privilégiada.
    E, além disso, a organização política de todo o povo, não pode perseverar como regime infenso à evolução das instituições sociais; e, nem deve tampouco, servir como fulcro para a salvação de regime político organizado hostil a inovações políticas e sociais; que não seja comprometido com as mudanças que aspirem aos aprimoramentos, ou à renovações que beneficiem a absoluta maioria da população.
    A organização política, ou governo do povo, pelo povo e para o povo, não pode apenas servir ardilosamente de base ou fundamento na escolha por meio de pleitos ordinários de venais e falazes mandatários representantes profissionais matreiros, que com léria intrujam e que nada dizem respeito de exprimir, ou resguardar os interesses da maioria.
    A doutrina ou regime politico fundamentado nos princípios da soberania popular e na distribuição equilibrada do poder, não pode apenas servir como embuste para legitimar pleitos desleais, que asseverem o domínio político dos interesses das instituições que defendem a estrutura econômica que privilegia a parte menos numerosa da sociedade; a qual usa do poder econômico, para efetivar ou autopromover seus venais mandatários representantes profissionais matreiros, apaniguados e populistas.
    A organização política de todo o povo, ou governo do povo, pelo povo e para o povo, tem que trabalhar em defesa dos interesses da maioria absoluta da população; objetivando sempre a realização de uma aplicação sensata da atividade racional na produção dos bens materiais e espirituais, a fim de que a absoluta maioria possam conquistar ou alcançar os benefícios e oportunidades indispensáveis de que precisam.
    E, não obstante, os meliantes, desleais, capciosos mandatários representantes profissionais matreiros que procedem politicamente estimulando as paixões populares em busca de vantagens políticas pessoais; ou que apegam-se às tradições e rejeitam todo tipo de inovações politicas e sociais; e, que passam sempre a fingirem enganando a absoluta maioria com falsas devoções e conchavos fraudulentos, conluios e negociatas; ou atitudes politicas que consistem em fazer promessas de realizações maravilhosas para criarem uma situação de expectativa e esperança para iludirem a maioria do povo.
    A absoluta maioria, que é constituída por pessoas de condições modestas e com parcos recursos, e que vivem somente do estipêndio de seu trabalho; assim da mesma forma como todos os demais subjugados, explorados, oprimidos, indigentes, destituídos e excluídos; que, para fortalecerem o processo de democracia para a maioria absoluta do povo; ou, conquistarem o poder politico conjuntamente com seus reais e verdadeiros representantes altruístas, afeiçoados a renovações politicas, morais ou sociais; devem renhir constantemente contra os que pugnam pela conservação do estado atual politico e social.
    E, para conquistarem os benefícios imprescindíveis de que precisam, o poder popular da absoluta maioria tem que evitar que o regime da exploração, e do poder econômico, o qual serve aos interesses da minoria privilégiada, deixe de induzir as massas populares ao erro, quando os poderosos enganam para dominar e oprimir os menos favorecidos.
    E, mais adiante, a absoluta maioria tem que ser organizada, esclarecida e bem informada para fortalecer o processo de democracia; e ter a faculdade, ou o direito de deliberar e agir para a conquista do poder político. E, do mesmo modo, jamais permanecerem acreditando, ou deixando tudo em mãos de madraços mandatários representantes profissionais corruptos, demagogos, aproveitadores e vigaristas, hostis a inovações políticas e sociais; os quais, usam de sorrelfa ou qualquer outro expediente, apenas para alcançarem promoções e vantagens pessoais, enganando ou iludindo e controlando a vida da absoluta maioria, sem sequer prestarem serviços destinados a proporcionar melhorias de condições sociais para mudar realmente a vida dos menos favorecidos.
    A absoluta maioria deve perceber sempre a importância em participar dos negócios públicos e sociais, lutando constantemente para atingir metas, objetivos e oportunidades; pelo motivo de que, o valor é na verdade alcançar os meios de uma existência humana digna com qualidade de vida melhor. E, por conseguinte, a absoluta maioria não deve ficar conformada em viver padecendo e morrendo para alimentar os donos da situação, ou seja, aceitando a tudo que a máquina destinada em manter o domínio da minoria privilegiada fique determinando no tempo ou no momento, em que os poderosos que detém privilégios venham a servirem-se todas as vezes do exercito, da “justiça”, das prisões e dos órgãos punitivos; para assim manterem-se no poder a qualquer custo, afastando e subjugando a maioria; ou deixando-a submissa, alheia e afastada da direção e gestão dos assuntos públicos e sociais.
    Todas as nações livres devem encontrar sua própria forma de expressão, a conquistar sua própria liberdade e a desbravar seu próprio caminho. O povo é soberano para decidir seu próprio destino e construir o processo de democracia de acordo com seus ideais de liberdade, desenvolvimento, ou realidades sociais, políticas, culturais e econômicas.
    E, em tempo algum, as nações do mundo livre, devem permitir ingerência em seus assuntos internos, por parte de nenhuma força ou poder imperial. O povo de cada país tem todo o direito de lutar pela sua libertação social e nacional; e escolherem o melhor caminho de desenvolvimento.
    Todas as nações devem ser livres, soberanas e independentes de qualquer ingerência imperial de forças exteriores; projetando construir o processo de democracia e liberdade, conforme seus ideais de desenvolvimento, ou realidades sociais, culturais, politicas e econômicas, na pretensão sempre de assegurar a soberania e independência nacional.
    Portanto, a vontade da absoluta maioria de um povo em mudar e defender um ideal que atenda aos interesses e anseios da maior parte da população, também pode constituir-se como um processo de democracia, no momento em que acontece quando dezenas de milhões de pessoas chegam a conclusão de que não se pode continuar a viver assim; e, dessa forma, escolhem o caminho da revolução social de libertação nacional.
    As democracias são diversificadas refletindo a vida política, social e cultural de cada nação. As democracias baseiam-se em princípios fundamentais e não em práticas uniformes, pois, não existe modelo autêntico ou forma perfeita, plena ou exemplar de Democracia no mundo; e nem existe modelo único que sirva para todas as regiões e todos os países.
    2 – O sistema pelo qual rege o insolente e extremista regime imperial dos Estados Unidos da América do Norte, o qual se julga o campeão de “Democracia”; não é senão um poder tirânico da burguesia e do capital monopolista. Visto que, na organização do poder político estadunidense, todos os poderes estão reunidos em mãos da classe dominante, a qual não permite nenhuma ameaça ao seu domínio; e que não pode ser contrariada, criticada ou ter oposição organizada desfavorável as prerrogativas, ideários ou princípios burgueses; pois, o capital e os interesses da burguesia em primeiro lugar e tem que ser defendidos a qualquer custo.
    E, à vista disso, o regime tirânico imperial estadunidense, esta sempre comprimido nos limites estreitos da exploração, e, por conseguinte, permanece sempre em essência, um regime para a minoria burguesa exploradora, singularmente para as classes possuidoras, apenas para os ricos.
    Toda ruidosa propaganda de “Democracia” nos Estados Unidos da América, não é senão uma capa fina por traz do qual fica cada vez mais difícil de não esconder ou disfarçar a grande ditadura da burguesia, e do capital monopolista. Por conseguinte, o nefasto regime imperial dos EUA, é o exercício do poder de uma minoria privilegiada e possuidora, sobre a maioria explorada, indigente, destituída e excluída. Logo, é a classe burguesa minoria dominante que exerce a ditadura a fim de consolidar, manter ou fortalecer suas posições.
    O dissimulado regime político nacional-imperialista e ilusório “democrático” dos Estados Unidos da América, não passa de um circo, uma grande fraude, um engodo, uma farsa, um faz-de-conta com cartas marcadas, apenas para dizer e iludir de que se trata da vontade da maioria. Portanto, as funções das instituições políticas da “democracia” burguesa consiste em assegurar o domínio de classe (a ditadura) da burguesia e seus privilégios.
    O ganancioso regime imperial dos EUA é uma forma de governo nacionalista, em que todos os poderes se enfeixam em mãos de grupos ligados aos partidos que representem os interesses da burguesia estadunidense.
    Portanto, nos Estados Unidos da América do Norte, apenas dois grandes partidos da burguesia se alternam no poder a décadas; representam e defendem os interesses do capital e da camada social que detém privilégios; e, isso não significa dizer que a absoluta maioria do povo queira unicamente, ou tão-somente apenas a existência desses dois partidos.
    Os Partidos Democrata e Republicano são partidos em que cada um é sustentado por grupos restritos da burguesia e do capital, os quais visam exclusivamente enriquecer e atender a seus próprios interesses. Os dois partidos não acrescentam em nada para maioria, e ainda disfarçam simulando existência de posição de oposição um ao outro. Porém, a essência é sempre imutável, ou seja, num sentido mais amplo a burguesia estará sempre no comando, controlando e conduzindo tranquila o poder com qualquer forma de administração, (com seus dois ou mais partidos análogos) e sem objeção em sua ditadura.
    Nos EUA, os Partidos Democrata e Republicano são partidos conluiados, que enganam os eleitores a delegar sempre a mandatários representantes da burguesia e do Grande Capital Monopolista, o poder de decidir em todo o tempo as leis a favor da classe dominante. E, nessas condições as posições-chave nos órgãos do poder no mundo do capital, são ocupadas sempre por representantes da burguesia. E, á vista disso, os dois partidos são representantes da classe dominante; e cuja diferença não vai muito além do nome. A propósito, os dois partidos tem grande espaço nos meios de Comunicação Social e nas Agências de Publicidade; as quais, representam um poderoso meio de influência ideológico; e, sendo exatamente essas, que se encontram sob o domínio da classe dominante, que embora sendo a minoria privilegiada, é no entanto toda poderosa.
    Os eleitores são induzidos ao erro de forma eficaz, ao pensarem que decidindo por um ou outro desses dois partidos haverá mudanças; mas nada altera e a natureza é sempre imutável. Diante disso, nada difere o caráter opressor, hostil, agressivo e obsessivo da politica expansionista imperial dos EUA; e, basta que se observe no modo como o nefando Império estadunidense conduz uma negociação, em que fazem diplomacia de gângster, no qual blefam, intimidam, ameaçam e mentem para a Comunidade Internacional.
    Pois, é como trocar seis por meia dúzia; visto que, nos EUA os dois partidos enganam as massas populares e contribuem sobremaneira para reduzir a influência de outros partidos, e, portanto, ajudam a manter o povo prisioneiros na ideologia burguesa.
    É bem verdade que nos EUA existem outros partidos, mas que não tem a mínima chance de concorrer com o poderio economico desses dois partidos; além disso, a legislação dos EUA dificulta no máximo a participação de outros partidos nas eleições inventando inúmeros subterfúgios e obstáculos jurídicos, entre eles por exemplo, a necessidade de recolherem muito milhares de assinaturas num prazo curto realizada em presença de testemunhas e registradas notoriamente a obtenção de Licenças para os coletores de Assinaturas,etc. E mesmo se os outros partidos conseguirem vencer todas as barreiras, as comissões eleitorais privam-nos frequentemente da possibilidade de participarem nas eleições sob o pretexto de as assinaturas serem ilegíveis ou outro qualquer pretexto inventado.
    A Manipulação da consciência da população aplica-se em larga escala nos EUA, com objetivo de que o povo eleja sempre políticos que representem os interesses da burguesia e do capital; para em todo tempo, decidirem as leis a favor dos proveitos da classe dominante privilégiada. E, para manipular a consciência das massas populares, a propaganda burguesa utiliza amplamente uma linguagem política especial, que deturpa e obscurece o sentido dos acontecimentos reais.
    A pretexto de legislarem projetos, ou reformas politicas e sociais; mas, principalmente, visando sempre assegurar ou resguardar o poder e ganhos do capital, e a defesa dos interesses da camada social que detém privilégios; os venais, mendazes e iníquos políticos mandatários representantes da burguesia quando eleitos, dificultam, ou então tiram sempre as conquistas alcançadas pelo povo, as quais estejam beneficiando a absoluta maioria da população.
    E, nesse esquema matreiro de insidias, o vocábulo “democracia” é apenas um slogan usado pela burguesia para manterem-se no poder, ou atingir metas e objetivos, enganando ou iludindo a absoluta maioria do povo. Posto que, apenas fazem concessões paliativas às massas populares; ou até mesmo, manobras politicas face ao perigo da crise revolucionária; ou ainda, sustentam de que o povo, vive em uma sociedade cuja “democracia”, traduz a vontade e os interesses da maioria absoluta; da qual todos tem oportunidades de alcançar metas e objetivos, sem preconceitos ou distinções, e na qual todos podem chegar.
    Nos EUA a “liberdade de expressão e manifestação” e o exercício dos direitos de associação e reunião, incluindo a participação em organizações não-governamentais e sindicatos, permanecem até o momento; desde que; não fiquem afetando os interesses da burguesia e do capital monopolista. Mas, em qualquer momento quando as autoridades que constituem a organização politica burguesa, entenderem que os interesses da burguesia e do capital, estejam sendo prejudicados pelos atos públicos e coletivos, de sentimentos e opiniões levadas a efeito pelos explorados, oprimidos, indigentes, destituídos e excluídos; então, essas manifestações serão consideradas “ilegais” e “abusivas” e podem ser impedidas, perseguidas, dispersadas ou reprimidas pela polícia. Portanto, a burguesia quando se sente incomodada, utiliza sempre a imperiosa máquina estatal para a repressão de seus adversários sociais.
    A insidiosa e impudente burguesia com sua organização política, resguarda-se sempre em defesa de seus interesses privativos; ao fazerem uso da estratégia de concitar as pessoas que labutam e vivem de poucas posses, e que passam privações ou necessidades a intentarem-se umas contra as outras, objetivando disjungir e enfraquecer a unidade. E, assim, forçarem os que labutam a aceitarem conformados a vida que levam, pois, a inzoneira burguesia coloca a sociedade contra todos os destituídos que reivindicam e lutam por melhorias em suas vidas; ao dizerem com invectivas que os obreiros ou diligentes com suas reivindicações, prejudicam o trabalho de toda a sociedade.
    As democracias entendem que uma das suas principais funções é proteger direitos humanos fundamentais como a liberdade de expressão; o direito a proteção legal igual; e a oportunidade de organizar e participar plenamente na vida política, econômica e cultural da sociedade.
    O Imperialistas dos EUA que se julgam os “guardiões” dos direitos humanos, legalizam a tortura, invadem e destroem nações soberanas; financiam ataques utilizando armas bizarras das mais avançadas tecnologias bélicas que imolam a vida de milhares de pessoas. Além disso, os imperialistas arrasam países inteiros jogando suas populações na miséria ao promoverem sangrenta ocupação e destruição. Do mesmo modo, estabelecerem ditaduras títeres, que assassinam centenas de milhares de homens, mulheres e crianças inocentes; além da assolação econômica e social; e, tudo isso, simplesmente para atender aos interesses dos monopólios do capital.
    “A Democracia é para o império estadunidense, quando os EUA mandam, ditam as regras, subjugam e submetem os povos a condição e posição de passividade, dependência, obediência, sujeição, subserviência e controle. Mas, quando os povos se erguem e tentam colocarem-se, ou oporem-se contra a ingerência, dominação, tirania, ganância, vontade ou interesses dos EUA; então isso é considerado ditadura para o império estadunidense.”
    Os povos que realmente almejam ser livres, soberanos e independentes; e, para isso, venham aderir a um caminho consentâneo na construção do desenvolvimento democrático, conforme suas realidades sociais, culturais, politicas e econômicas; e dessa forma propugnam para não ficarem nas mãos de joelhos, submissos e sob controle, obedientes, subservientes ou servindo aos interesses e propósitos do imperio estadunidense.
    E, assim, deixando de rezar na cartilha dos Estados Unidos da América, esses povos são perseguidos e suas eleições livres são consideradas pelo império de irregulares ou fraudadas, pois os imperialistas estadunidenses aceitam apenas eleições de regimes inócuos, inermes, fantoches, subservientes ou favoráveis e sequazes do Imperialismo. Ademais, o governo eleito por esses povos livres, que não aceitam se sujeitarem aos caprichos dos Estados Unidos da América do Norte; são sempre rotulados ou assacados de totalitário, tirânico, ditadura e inimigos.
    O Imperioso regime opressor dos EUA que sempre defende junto a Comunidade Internacional, a fazer sanções economicas ou medidas restritivas, destinadas a obstruir o comercio e as comunicações das nações livres, soberanas e independentes, contrárias a política de expansão e domínação imperial dos EUA.
    E com essas medidas, o capcioso, poderoso, arrogante, perigoso, brutal e ameaçador império estadunidense; o qual se considera acima das leis; visa mormente prejudicar a economia dos territórios livres, para poder subordina-los; e, assim, derrocar e impossibilitar a execução ou o prosseguimento com liberdade e desenvolvimento das nações livres, as quais enjeitam as posições imperiais de dominação e tirania dos EUA.
    Os estadunidenses que se julgam os donos do poder e da situação, os eruditos altivos, superiores e melhores que todo o gênero humano; com seu sistema de governo fundado no poder de dominação infrene; e com postura provocativa; o império instala bases militares em todas as regiões do mundo para preponderar; ou demonstrar força para intimidar e ameaçar o mundo livre, com exercícios militares constantes e em grande escala.
    Pois, os imperialistas tentam de todas as formas iludir a natureza humana ao colocarem a verdade pelo avesso, quando apresentam-se como os paladinos da “Liberdade” e “Democracia”; inclusive fazem uso desses princípios com cavilação obstinada de que são os únicos e reais “representantes” ou “defensores” desses ideais.
    Todavia, tudo isso é pura astúcia na tentativa de justificar, convencer, ou inculcar no pensamento da Comunidade Internacional, de que as intervenções que realizam são justas em países livres, soberanos e independentes; os quais repugnam em se sujeitarem ou se submeterem ao domínio imperial.
    E, à vista disso, esses países livres lutam incessantemente contra a agressão e opressão imperialista, para não ficarem de joelhos, brandos, submissos, quietos, comportados, obedientes, passivos, sob comando, controle ou domínio absoluto do império.
    Os imperialistas dos EUA com sua política de expansão, influência ou domínação territorial e econômica do mundo, usam com desfaçatez, ardileza ou estratégia de dominação, as duas belas e magníficas palavras mágicas que são consideradas chave, ou seja, “Liberdade” e “Democracia”, que usadas com sutileza, são apenas sofismas para encobrir seus reais propósitos de possessão do mundo livre.
    Contudo, ao contrário do que enunciam sobre “Liberdade” e “Democracia”, os farsistas e nacional-imperialistas estadunidenses, intentam em manter o mundo livre sob domínio, controle e autoridade. E, para isso tramam de forma ardilosa na pretensão de iludir ou ludibriar os povos, ao fazerem uso de manobras empregando a violência ou malefícios perpetrados; objetivando despojar os povos livres, soberanos e independentes; ao utilizarem de aleivosias ou afirmações hipócritas de que as causas que defendem e lutam, são apenas por “Liberdade” e “Democracia”.
    O império dos EUA com propósito de intimidar as massas populares e assumir as rédeas da política interna das nações livres, soberanas e independentes; sustentam uma política de prepotência a fim de atingir seu objetivo de dominar o mundo livre. E, para isso, como perspícuo truísmo de suas intenções, o império instala e mantem bases militares em todos os continentes; e, da mesma forma, promovem invasões para depor governos legítimos das nações livres, soberanas e independentes, contrárias a politica de expansão e dominação imperial.
    E destarte o celerado império com sua política rapace, alastra-se hostilmente extorquindo concessões por meio do emprego da ameaça das armas e da força bruta, as matérias-primas e demais haveres de que precisam.
    Para isso, comandam genocídios por todo o mundo livre; endividam as nações livres, compram seus políticos e governos fantoches; além de apoiarem estados títeres para realizarem política de desestabilização, discórdia e desentendimentos, ou atos subversivos violentos e intimidadores, a serviço do insidioso sistema imperial estadunidense.
    O todo poderoso e opulento Império dos EUA, para embair as massas populares e dominar o mundo livre; usam para iludir a estratégia do uso constante das duas belas, maravilhosas e admiráveis palavras que agradam e que são consideradas elemento decisivo, ou seja, “Liberdade” e “Democracia”, para assim, tentarem justificar perante a Comunidade Internacional, que os atos de agressão e dominação que realizam em todo mundo, são sublimes e justas; e, assim, afirmarem hipocritamente que são os reais “defensores” desses ideais.
    Todavia, quando as nações realmente decidem ou agem segundo as próprias determinações, aspirando ser livres, soberanas e independentes, organizando o desenvolvimento do processo democrático consoante suas realidades, sociais, culturais, politicas e econômicas; e, desse modo, contrariando os interesses dos EUA; imediatamente vem reação hostil do império.
    E, confutando aos interesses dos EUA; então, de pronto, vem por parte do império estadunidense, tratamento cruento, hostil ou injusto, infligido com encarniçamento as nações livres; desaparecendo desse modo, as tão propaladas e exaustivamente apregoadas palavras “Liberdade” e “Democracia” que usadas de maneira hipócrita pelo império, como estratégia; ao submeterem as massas populares a uma terrível lavagem cerebral, mesmerizada e condicionada, para que acreditem ou aceitem os EUA, falsamente como o único, legítimo, verdadeiro ou real “representante” e “defensor” desses ideais.
    Mas, a verdade sempre aparece, ou seja, as reais e verdadeiras intenções do todo poderoso, ameaçador, possessivo, brutal, agressivo, arrogante e terrorista império estadunidense; são expugnar o mundo livre, para impor com violência seus desígnios através da força bruta; com total e absoluto desrespeito as resoluções da Comunidade Internacional; quando levam a efeito intervenções invasivas em territórios livres, soberanos e independentes; violando assim os direitos humanos, com golpes, truculências, rapinagens, perseguições, repressões, torturas, massacres, pilhagens e guerras.
    Todas as nações devem ser livres, soberanas e independentes de toda e qualquer força imperial; para assim, construirem o processo de democracia e liberdade, de acordo com seus ideais de desenvolvimento, ou realidades sociais, culturais, politicas e econômicas.
    E, com efeito, para conquistarem a autonomia e liberdade, os povos intimoratos das nações do mundo livre, devem incessantemente combater as ingerências direta ou indireta em seus assuntos internos.
    Pois, é somente cabível aos povos nativos de um território ou nação, formar opinião ou juízo crítico sobre o exercício ou desempenho de seu governo; e seja qual for a forma de governo constituida.
    E, da mesma forma, é somente cabível aos povos nativos de uma nação, derrocarem dos poderes políticos os mandatários indesejáveis, que julgarem ser intendentes déspotas, demagogos, corruptos, vigaristas, oportunistas e aproveitadores; e, tudo isso, deve ser feito sem a ingerência imperial e dissimulada de forças exteriores.
    Os povos realmente livres, soberanos e independentes de toda e qualquer força imperialista; devem sempre estabelecer as bases e metas para lutar constantemente pela construção do processo de democracia, conforme seus ideais de liberdade e desenvolvimento que lhes tragam benefícios.
    Pois, os imperialistas usam como estratégia de dominação as duas belas, magnificas, espetaculares, fantásticas e maravilhosas palavras, que são elemento decisivo, ou seja, “Liberdade” e “Democracia”, para assim, seduzirem as massas populares na certeza de garantirem o poder irrestrito sobre as nações livres; e, impor desse modo, seu regime de dominação, que abusa da ingenuidade, superstição, falsa crença, ignorância ou engano da absoluta maioria.
    Somente um povo cônscio, sábio, livre, soberano e independente de toda e qualquer força ou poder imperial, pode construir o processo de democracia e liberdade, conforme seus ideais de desenvolvimento ou realidades sociais, politicas e economicas; e, tudo isso, sem ingerência imperialista.
    Portanto, a realidade de um povo livre com sua organização politica, tem que ser referenciada ou acatada; diante disso, o que existe efetivamente na vida, cultural, social, politica e economica de um povo, não é símilar a constituição da organização de outros povos com seus costumes e tradições.
    3 – Os poderosos que detém os meios de produção e não querendo perder seus privilégios, fazem de tudo para defende-los a qualquer custo, nem que seja mediante o emprego da violência com derramamento de sangue.
    Por isso, não querem jamais permitir em tempo nenhum, que o poder e os benefícios sejam estendidos para a maioria procedentes da opressão; para que dessa forma, a absoluta maioria não venham a fugir do controle ou domínio da organização politica burguesa.
    Porém, quando os poderosos de um território ou nação perdem o controle da organização política, e não querendo ficar sem o domínio do poder, então, recorrem a Golpes de Estado quase sempre com a ajuda do imperialismo estadunidense.
    E, para assegurar seu domínio e privilégios, a burguesia usa de arbítrio, autoritarismo e mão de ferro; para manterem-se sempre no poder a qualquer custo.
    E, para obstruir o processo de formação democrático popular revolucionário, a burguesia sempre defende seus interesses daqueles que congeminam em prover do necessário, a defesa ou fortalecimento em apoio aos interesses da maioria absoluta.
    A classe burguesa minoria dominante e privilegiada, recorre sempre a força bruta para ter garantias de impedir a qualquer custo que a absoluta maioria, constituída por pessoas de condições modestas e com parcos recursos, e que vivem somente do estipêndio de seu trabalho; assim, da mesma forma, como todos os demais subjugados, explorados, oprimidos, indigentes, destituídos e excluídos; venham a se organizarem, formando realmente o desenvolvimento do processo democrático popular revolucionário, ou regime de democracia e liberdade real para a maioria absoluta do povo.

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