Las emociones y el lenguaje corporal en la política.

“El mensaje que se trasmite por el aspecto personal no se refiere sólo a la persona en sí sino también a lo que esté diciendo. Un acalorado discurso político pronunciado por un hombre de mirada apagada, de rostro de rasgos caídos y de posición corporal descuidada, no resulta atractivo. El orador nos indica con su aspecto que no tenemos necesidad de prestarle atención…” (Davis, F. 57).

La Comunicación No Verbal (CNV) está directamente influenciada por las emociones y los sentimientos. “Las expresiones coloquiales y literarias que relacionan las emociones con partes del cuerpo y acciones corporales son parte de una larga tradición en la que el cuerpo es utilizado como metáfora descriptiva o evocativa de las emociones y actitudes”. Las frases como; “cara larga”, “cuello estirado”, “bajar la cabeza”, “encogerse de hombros”, “con los brazos abiertos”, “encarar” o “sacar el pecho”, entre muchas otras, son expresiones que todos hemos utilizado y reflejan un conocimiento de la CNV.

En la política encontramos personajes que suelen manejar, de manera muy efectiva, su aspecto personal y sus emociones.  Quizá el ejemplo más representativo en nuestro país sea el Gobernador de Estado de México, Enrique Peña Nieto. Siempre con una postura impecable, se mantiene sereno ante grandes audiencias, no titubea en sus discursos,  siempre con “El copete acicalado y “La sonrisa diamantina”.

Un político que deja ver sus nervios, que tartamudea al hablar, que tiende a bajar la cabeza, que no da un saludo firme y que no ve a las personas a los ojos, simplemente, no es un buen producto, la gente no lo compra. “Algunos observadores políticos afirman que en el famoso debate televisivo entre Kennedy y Nixon en el año de 1960, el contraste entre la obvia vitalidad de Kennedy y el cansancio de Nixon (sumado a su poco expresividad habitual) tuvo más importancia que todo lo que dijeron (Davis, F. 57).

El ejemplo del debate entre Kennedy y Nixon habla de la importancia que tiene para los políticos controlar o manejar sus emociones (Cuando sentimos nerviosismo o miedo, nuestra CNV suele cambiar radicalmente), su aspecto y su comunicación no verbal.

“La base de todo poder se asienta en la capacidad de controlar las emociones”. (Greene Robert).

En nuestro país, cada proceso electoral nos presenta (Por cada partido político), un producto una imagen, un candidato idealizado que buscan vendernos con estrategias de marketing político. Un parte de esta imagen se centra en la postura, los gestos, la expresividad y las actitudes de cada político. Lamentablemente los mexicanos, por lo general, nos preocupamos más esta imagen que por conocer la plataforma política, la preparación o la trayectoria de los candidatos.

México está ya en una carrera, “no oficial”, por llegar a Los Pinos. Desde algunos meses atrás y hasta julio del 2012 las emociones de los políticos con más posibilidades de llegar a ser Presidente de la República estarán a “flor de piel”. Una obvia realidad es que; estos personajes que parecen tan seguros de sí mismos, que parecen no sentir nervios o miedo al enfrentarse a una audiencia o entrevista, que hablan con gran naturalidad y que mantiene una postura erguida todo el tiempo, son susceptibles a cualquier emoción humana, tienen dudas e inseguridades. La diferencia la marca la preparación y la experiencia que han tenido a lo largo de sus carreras, algunos simulan magistralmente “lo que no son y disimulan lo que son” (Maquiavelo).

Cualquier político puede cometer una equivocación con una correcta estrategia, con las preguntas adecuadas o afrontándolos con sus inseguridades más arraigadas. Como cuando a Enrique Peña Nieto se le cuestiono sobre la muerte de su esposa: (Hasta un buen mentiroso tiene malos días. Entrevista a Enrique Peña Nieto.)

Quizá el ejemplo más representativo que hemos tenido, hasta el momento en esta carrera hacia el 2012, se dio en la clausura del 12 Congreso Nacional de PRD. Cuando Marcelo Ebrard hablaba, algunos seguidores de Andrés Manuel López Obrador empezaron a corear el nombre del político tabasqueño. Imaginen que emociones se presentaron en Ebrard en aquel momento, quizá miedo, nerviosismo y/o hasta ira, a fin de cuentas interrumpieron sus palabras, AMLO ni siquiera estaba presente y él también desea ser el candidato del PRD para la Presidencia. Sin embargo el Jefe del Distrito Federal mantuvo la calma y dijo muy diplomáticamente: ““ni nos confundimos ni nos vamos a dividir y ahí vamos a estar en 2012 y los vamos a derrotar…lo que no les voy a dar es el gusto de una ruptura, porque ésta sólo trabaja a favor de PRI y PAN”. El no haber mantenido la calma hubiera representado un gran error, no solo para su partido, también para su persona y sus aspiraciones. En otras palabras; en esta ocasión Ebrard paso la prueba.


Es así como las emociones  juegan un papel fundamental tanto en la vida, como en la política y los asesores de los políticos lo saben perfectamente. En muchas ocasiones la estrategia de los debates se centra más en provocar al adversario buscando un error de su parte, que en hablar de las diferentes propuestas.

Los candidatos no siempre pasan la prueba, no siempre logran controlar sus emociones. AMLO decido no asistir al primer debate en las pasadas elecciones presidenciales, la razón pudo haber sido exceso de confianza, miedo, egocentrismo u otra, pero  los expertos afirman que esta decisión contribuyo directamente a su derrota en el 2006. Es por eso que  “En Busca de Antares” estará observando y analizando como las emociones marcan, de alguna forma, el destino de la Presidencia en México.

José Manuel Guevara S.

Fuentes:

Davis, Flora; La comunicación no verbal. Ed Alianza.

Rulicki Sergio; CNV Comunicación No Verbal. Ed Granica.

David Livingstone; ¿Por qué mentimos? New England Univerity.

Nierenberg, Gerard. How to read a person like a book. Simon & Schuster INC.

Trapassi Leonarda; Los recursos de la mentira. Ed Anthropos. España 2008

Martínez Selva José María. La psicología de la mentira. Paidos 2005.

Locke John. Ensayo sobre el Entendimiento Humano. Tomo I Y II GERNIKA 2000.

Goleman, Daniel. La Inteligencia Social. Editorial Planeta 2006.

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