“Inteligencia social” vs Delincuencia.

“En una comunidad pobre al sur de Boston, un terreno baldío ha sido transformado en un jardín comunitario, en donde los vecinos se juntan cada primavera y verano para plantar col y tomates. En la reja, un cartel pintado a mano dice: “Por favor, respete nuestro esfuerzo” (Goleman 412).

Seguramente, muchos de ustedes piensan que los “vándalos” no van a respetar ese jardín o que si este terreno estuviera en alguna colonia del Distrito Federal no duraría ni una semana. Sin embargo y por increíble que parezca, la gente suele respetar estos espacios:

“El respeto y el cuidado marcan la diferencia, del mismo modo que existe una diferencia entre un terreno abandonado, repleto de basura y frecuentado por vendedores de drogas y una huerta comunitaria…Si un grupo local limpia los graffitis de las paredes, habrá menos graffitis nuevos que si es la ciudad la que se hace cargo de la limpieza de las paredes” (Goleman 413)

Por otro lado, este tipo de dinámicas dieron increíbles resultados en Bogotá, Colombia. Antanas Mockus,es un político, filósofo y matemático colombiano, que sirvió en dos ocasiones como Alcalde de la ciudad colombiana. Este personaje utilizo la  psicología, el entendimiento humano y pedagogía como estrategia para cambiar los hábitos sociales y así intentar transformar a la sociedad.

La primacía del uso colectivo sobre los intereses particulares, que muy a menudo son fuente de conflictos de apropiación. Este aspecto ha permitido a la Administración Distrital de Bogotá, desarrollar acciones de apropiación y correcto uso del espacio público, lo que ha traído como consecuencia una “cultura del espacio público” como espacio de todos, cuando antes se consideraba espacio de nadie, lo que favorecía los abusos, la violencia contra sus elementos constitutivos, o entre los usuarios de dichas infraestructuras, que se hacía manifiesto en la proliferación de ventas ambulantes ilegales, ampliación de las áreas de antejardines, el parqueo en los andenes, la saturación de publicidad contaminante, entre otros” (Gabriel Suárez Ramírez).

Los gobernantes en México deben de entender que para combatir la delincuencia no todo es enviar a la policía o al ejército para ver si pueden restablecer el “orden”. Desde mi particular punto de vista, en este país debemos explorar, explotar e integrar otras dinámicas a la lucha contra el crimen. Si pensamos que con ganar la Guerra contra el narcotráfico o legalizar las drogas el problema de violencia se resuelve, estamos muy equivocados. Es una realidad que existen otros mercados ilegales igual de redituables: trafico de personas, tráfico de armas o el secuestro.

Existen dos influencias primarias en la tasa de criminalidad para cualquier vecindario: “La primera es el nivel general de pobreza del vecindario. Se ha sabido desde hace mucho tiempo que altos niveles de pobreza inciden en el incremento de la criminalidad (al igual que el analfabetismo, otro factor oculto). La segunda es el grado de conexión entre la gente de la comunidad” (Goleman 413).

En esas dos influencias también deberían estar invirtiendo los gobiernos locales y federales. Felton Earls un reconocido psicólogo de Harvard, asegura que la vinculación en las personas puede ayudar a reducir el crimen.

“Incluso en los barrios más pobres, Earl descubrió que las conexiones personales positivas estaban asociadas no solo con porcentajes de criminalidad más reducidos, sino también con menor uso de drogas entre los jóvenes, menos embarazos en adolecentes y un aumento en el desempeño escolar de los niños… Earl considera una estrategia efectiva en la lucha contra el crimen el extender este espíritu de colaboración entre vecinos” (Goleman 414).

Si “atacamos” al crimen desde más y diferentes frentes, seguramente tendremos mejores resultados. Todo empieza desde la educación, desde la familia, desde el hogar, desde ser un buen vecino que se preocupa por su entorno: “Un grupo de vecinos que estén alertas contra el crimen significa que los niños del vecindario tienen la seguridad de saber que hay quienes los observan para cuidarlos… esa actitud es importante cuando se trata de vecinos ayudándose mutuamente, pero muy en particular, en relación con los hijos” (Goleman 414).

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Fuentes:

Goleman, Daniel. La Inteligencia Social. Editorial Planeta 2006.

Espacios urbanos y prevención de la violencia La experiencia de Bogotá

http://www.bvsde.paho.org/bvsacd/cd51/gsuarez1.pdf

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